Aeropuertos de México bajo la lupa ante la Copa Mundial 2026
La preparación de México para la Copa Mundial de la FIFA 2026, que coorganizará con Estados Unidos y Canadá, ha puesto el foco en la infraestructura aeroportuaria del país. El gobierno actual enfrenta acusaciones crecientes de que sus decisiones en este sector están más motivadas por el populismo que por una planificación estratégica a largo plazo.
Decisiones polémicas y su impacto en la movilidad
Analistas señalan que varias determinaciones recientes sobre aeropuertos podrían complicar la movilidad durante el megaevento deportivo. La cancelación del Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM) en Texcoco y la posterior rehabilitación del Aeropuerto Internacional Benito Juárez de la Ciudad de México, junto con el desarrollo del Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA), han generado debates intensos.
"Existe una preocupación genuina sobre la capacidad operativa real de estos aeropuertos para manejar el flujo masivo de visitantes que se espera para 2026", comentó un experto en logística que prefirió mantener el anonimato. Se estima que el mundial atraerá a millones de turistas internacionales, muchos de los cuales dependerán del transporte aéreo para moverse entre las sedes mexicanas.
Infraestructura aeroportuaria en ciudades sede
México albergará partidos en tres ciudades: Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey. Cada una presenta desafíos distintos:
- Ciudad de México: Dependerá principalmente del Aeropuerto Benito Juárez y el AIFA, con cuestionamientos sobre su conectividad y capacidad de saturación.
- Guadalajara: El Aeropuerto Internacional Miguel Hidalgo requerirá mejoras significativas para manejar el aumento de vuelos internacionales.
- Monterrey: El Aeropuerto Internacional del Norte, aunque moderno, enfrenta retos de expansión ante la demanda proyectada.
Críticos argumentan que las decisiones políticas han priorizado proyectos simbólicos sobre soluciones prácticas. "En lugar de invertir en ampliaciones necesarias y tecnología de punta, se opta por obras que generan titulares pero no necesariamente mejoran la experiencia del viajero", señaló una fuente del sector aeronáutico.
El balance entre populismo y necesidades reales
Defensores de la estrategia gubernamental insisten en que las acciones responden a una visión de "soberanía y desarrollo nacional". Sin embargo, empresarios turísticos expresan preocupación sobre posibles cuellos de botella que podrían:
- Disuadir a turistas potenciales por temor a complicaciones logísticas.
- Generar sobrecostos para aerolíneas y operadores turísticos.
- Afectar la imagen internacional de México como destino organizado.
El tiempo apremia. Con menos de dos años para el inicio del mundial, la ventana para implementar correcciones se reduce rápidamente. Mientras tanto, la discusión continúa: ¿las decisiones aeroportuarias actuales representan un genuino esfuerzo por mejorar la movilidad o son principalmente gestos populistas con miras electorales?
Lo que es indiscutible es que los aeropuertos mexicanos estarán en el centro de atención global durante 2026, y su desempeño podría definir no solo el éxito logístico del evento, sino también la percepción internacional sobre la capacidad de México para organizar eventos de esta magnitud.



