Derrumbe sepulta vivienda en Edomex; familia exige responsabilidad a autoridades
Lo que comenzó como una mañana ordinaria de trabajo para Fátima González se transformó en una pesadilla absoluta cuando el desgajamiento masivo de un cerro sepultó completamente su patrimonio familiar en el Estado de México. Rocas enormes, incluyendo una de más de seis metros de diámetro, impactaron violentamente su vivienda y su vehículo, dejando un panorama de devastación total.
Una tragedia que pudo evitarse
El incidente ocurrió durante la mañana del viernes, mientras Fátima impartía clases en la Universidad Anáhuac, su esposo realizaba su rutina de ejercicio y sus hijos, de 10 y 11 años, ya se encontraban seguros en la escuela. Mensajes urgentes preguntando si todo estaba bien la alertaron sobre la catástrofe. Al regresar a su hogar en la colonia Jardines de la Herradura, la escena que encontró era desgarradora: "Está muy impactante. Volaron piedras por la cocina gigantes... mi patio quedó completamente enterrado", relató Fátima con voz entrecortada.
La docente enfatizó con indignación que no hubo ningún aviso previo sobre el riesgo geológico en la zona, pese a llevar ocho años residiendo pacíficamente en el lugar. Protección Civil declaró inmediatamente la vivienda como inhabitable, confirmando lo evidente: la familia había perdido su hogar y su medio de transporte en cuestión de minutos.
El abandono institucional
Lo más doloroso para la familia González ha sido la respuesta -o más bien la ausencia de ella- por parte de las instancias gubernamentales. Según el testimonio de Fátima, las autoridades se han limitado a acordonar la zona de peligro, pero le han comunicado fríamente que, al tratarse de "propiedad privada", el Estado no intervendrá en las labores de limpieza o reparación.
"Es como: 'no entras a tu casa', no tienes dónde vivir... a ver qué haces", denunció la afectada sobre la actitud de las corporaciones de auxilio. La impotencia crece día a día ante la exigencia burocrática de que la familia costee por sí misma el retiro del material pétreo: "Todavía yo tengo que sacar los restos de un cerro que yo no compré. A mí no me dieron el cerro y el cerro está desmoronado".
Dimensiones del desastre
Las autoridades municipales han señalado que se trata de un desprendimiento de aproximadamente 25 metros de altura por 40 metros de longitud. Según los primeros reportes técnicos, el colapso se registró en una sección del cerro que se encuentra en un área de jurisdicción federal, lo que complica aún más la asignación de responsabilidades.
Arriba del cerro afectado opera un club de golf, cuyos dueños podrían tener relación con la estabilidad del terreno, según señala la familia afectada. Fátima ha hecho un llamado desesperado tanto a la ciudadanía como a los propietarios de los predios colindantes en la parte superior del cerro, exigiendo que asuman su parte de responsabilidad.
La lucha por justicia
A pesar de contar con un seguro de vivienda, la docente señala que el pago de los deducibles debería recaer en los responsables del terreno que se derrumbó, y no en ella, quien hoy es la víctima inocente de una situación que pudo haberse prevenido con supervisiones periódicas y medidas de mitigación adecuadas.
"De la noche a la mañana nos quedamos sin vivienda", lamenta Fátima González, cuyo caso representa el drama de muchas familias mexicanas que enfrentan desastres naturales sin el respaldo institucional prometido. Por ahora, se mantiene en una lucha constante por ser escuchada, confiando en que la difusión de su historia y la solidaridad de la población obliguen finalmente a las autoridades a no darle la espalda a ella y a su familia en su momento más vulnerable.
