Remodelar es una de las inversiones más rentables que puede hacerse en un inmueble, pero tiene un costo que pocas personas calculan antes de comenzar: el daño a los muebles y objetos que permanecen dentro mientras dura la obra. El polvo de obra penetra en tejidos, daña superficies de madera, estropea electrónicos y puede arruinar en días muebles que tardaron años en adquirirse. Un estudio de la Asociación Mexicana de Valuadores estima que los daños no asegurados a mobiliario durante remodelaciones representan entre el 8 y el 15 % del costo total de la obra. En un proyecto de 150,000 pesos, eso equivale a perder entre 12,000 y 22,000 pesos en deterioro de pertenencias.
Opciones para proteger tus muebles dentro del hogar
Si la remodelación es parcial —una habitación, la cocina o un baño—, puede ser viable proteger el resto de la casa con algunas medidas:
- Sellar con plástico polietileno las puertas de los cuartos que no entran en obra.
- Cubrir muebles con telas anti-polvo fijadas con cinta de pintor (nunca con cinta masking directamente sobre la madera).
- Desconectar y proteger electrodomésticos y pantallas con fundas específicas.
- Elevar los muebles del suelo cuando hay riesgo de humedad o salpicaduras de pintura.
Cuándo sacar los muebles es la mejor decisión
Sin embargo, cuando la remodelación involucra toda la vivienda —o incluso dos o tres habitaciones simultáneas—, la opción más inteligente tanto económicamente como en términos de calidad de vida es retirar los muebles del domicilio durante el tiempo que dure la obra.
En CDMX, los servicios de almacenamiento de muebles durante remodelaciones han crecido precisamente para atender este escenario. La propuesta es directa: una empresa va a tu domicilio, retira los muebles con los materiales de embalaje adecuados, los guarda en condiciones controladas y los devuelve cuando la obra concluye. No tienes que mover nada, contratar un flete aparte ni preocuparte por el polvo.
¿Cuánto cuesta guardar muebles durante una remodelación?
El costo depende principalmente del volumen de los artículos y del tiempo de almacenamiento. En líneas generales, guardar el mobiliario de una recámara completa puede costar entre 400 y 900 pesos al mes en servicios de almacenamiento flexible por volumen —significativamente menos que el costo de reemplazar o reparar esos mismos muebles si se dañan.
Plataformas que operan bajo el modelo de co-storage, como Spakio, permiten la renta de minibodega a domicilio en CDMX con planes que se ajustan al volumen real que ocupan tus cosas —no a metros cuadrados fijos—, lo que resulta más económico para quien solo necesita guardar artículos durante semanas o pocos meses.
Checklist antes de sacar tus muebles a almacenamiento
Si decides externalizar el almacenamiento durante la remodelación, estos pasos facilitarán el proceso:
- Fotografía cada mueble antes del retiro para documentar su estado.
- Clasifica qué piezas necesitarás durante la obra (aunque sea en la sala provisional) y cuáles pueden guardarse completamente.
- Confirma que el servicio incluye seguro de los artículos durante el traslado y el almacenamiento.
- Solicita la entrega de regreso con al menos 48 horas de anticipación para coordinar con los obreros la limpieza del espacio.
La ventaja de no estar presente durante la remodelación
Otro beneficio que pocas personas consideran: cuando los muebles están fuera de la vivienda, los tiempos de obra se acortan. Los trabajadores pueden moverse con más libertad, no hay que proteger superficies constantemente y la limpieza final es mucho más sencilla. Algunos contratistas incluso ofrecen descuentos en el presupuesto cuando el espacio de trabajo está completamente libre.
Proteger tus muebles durante una remodelación no tiene por qué ser costoso ni complicado. Combinar medidas básicas de protección con el uso estratégico de servicios de almacenamiento flexible por volumen en CDMX puede ahorrarte miles de pesos en daños y reducir el estrés de convivir con una obra activa.



