Durante la reciente reunión del G7 en Évian, Francia, el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, declaró: "Yo nunca fui de izquierdas". La afirmación, hecha sin percatarse de que su micrófono estaba abierto, fue dirigida a la directora del Fondo Monetario Internacional y al canciller de Alemania. Lula explicó que era un líder sindical con excelentes relaciones con los sindicatos europeos, no un hombre de izquierdas. Preguntó a los líderes atónitos: "En los EE. UU., los republicanos permanecen en el poder más tiempo que los demócratas; en Francia, los socialistas también duran menos. ¿Qué nos prueba eso?" y concluyó: "Que el mundo no es de izquierdas. El mundo pertenece al camino del punto medio. Esa es la verdad".
Lula, símbolo de la izquierda latinoamericana
Lula da Silva, junto a Fidel Castro, construyó la mayor organización de partidos políticos de izquierda del mundo: el Foro de São Paulo. Fue creador del "Socialismo del siglo XXI" y se convirtió en el símbolo de la izquierda latinoamericana. En la región, Lula era la izquierda y la izquierda era Lula. Sin embargo, siempre se ha definido como un político pragmático. Su capacidad para anticipar los vientos geopolíticos ha sido clave para su supervivencia política: como sindicalista, candidato presidencial, mandatario en dos periodos, opositor, preso político y contraparte comercial de las naciones más poderosas.
Pragmatismo frente a ideología
Las declaraciones de Lula reflejan un reposicionamiento estratégico. "Yo nunca fui de izquierda", trató de convencer a los líderes del G7 desde su pragmatismo habitual. El presidente sabe que no le conviene seguir en el lado equivocado de la historia. En paralelo, el dictador cubano Miguel Díaz-Canel presentó un paquete de reformas económicas, las mayores de los últimos años, afirmando: "La situación exige cambios urgentes y necesarios. No se puede seguir haciendo lo mismo esperando resultados distintos". No se sabe si estas reformas son iniciativa propia o una sugerencia del Departamento de Estado estadounidense para una futura sucesión controlada.
El mundo cambia y los líderes se adaptan
El pragmatismo ha superado a la ideología. Quienes han leído las señales replantean su posición geopolítica antes de que sea demasiado tarde. Quienes no comprendan que todo es distinto, sufrirán las consecuencias de sus errores. El diario The Guardian, desde Reino Unido, publicó el 11 de junio un artículo titulado "¿Cómo se convirtió la presidenta de México en la líder de izquierda más popular del mundo?", celebrado por sus seguidores como una victoria moral. Al día siguiente, Díaz-Canel declaró: "Son tiempos de cambiar" al presentar sus reformas. Días después, el 17 de junio, Lula aseguró: "Yo nunca fui de izquierda", en un esfuerzo por alinearse con las potencias del G7. Cuba y Brasil respiraron aliviados: la carga de ser los líderes más populares de la izquierda mundial ya no les correspondía.
El camino del punto medio
"El mundo no es de izquierdas", sentenció Lula, un presidente curtido que ha demostrado anticipar el futuro. Pero el mundo tampoco pertenece a la derecha: "El mundo pertenece al camino del punto medio. Esa es la verdad", concluyó.



