La confianza, pilar de la democracia, se erosiona ante la corrupción e impunidad
Confianza rota: corrupción e impunidad erosionan la democracia

La confianza como fundamento de la convivencia humana y democrática

La confianza constituye el valor fundamental que posibilita la convivencia entre los seres humanos. Sobre este ingrediente sustantivo, trabajamos para resolver tanto nuestros problemas individuales como colectivos. No obstante, su violación permanente la va dañando progresivamente hasta que, eventualmente, desaparece por completo. La democracia, entendida como una forma de vida, es un ejercicio cotidiano que se soporta precisamente en la confianza. Esta reflexión adquiere relevancia porque, día tras día, se intenta vender la idea de que el gobierno es confiable y de que todo está bien.

La persistencia de la corrupción y el huachicol

Desde hace siete años, se ha proclamado repetidamente que se terminó el huachicol. Sin embargo, a pesar de estos anuncios, cotidianamente aparecen en los medios informativos notas relacionadas con este delito. De manera similar, desde hace siete años, se grita a todo pulmón que se puso fin a la corrupción. La realidad, testaruda e incómoda, exhibe los rostros de los héroes de la Cuarta Transformación, cuestionados por el uso indiscriminado de los recursos públicos para favorecer a los amigos. Se señala con el dedo: allá va el ladrón, mientras los hijos de López, los sobrinos del secretario de Marina y los socios del llamado hermano Adán viven en medio de la impunidad más absoluta.

¿Qué decir entonces de los dueños de Zacatecas, de los hermanitos Rigual (Monreal), de la impresentable reina del Sur, Laida Sansores, o del confeso delincuente que gobierna Sinaloa? Respecto al recién depuesto presidente municipal de Tequila, todo mundo sabía en lo que andaba. Dicho sea de paso, su sucesora, por decisión del Gobierno de la República al parecer, forma parte del clan de delincuentes apostados en esa región de Jalisco. Estos ejemplos ilustran cómo la corrupción y la impunidad se han enquistado en diversas esferas del poder.

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Mecanismos de control en sistemas totalitarios

Todos los sistemas totalitarios soportan sus mecanismos de control a partir de una serie de prácticas bien definidas. En primer lugar, la identificación de un enemigo común sobre el que se construye un discurso falaz: los ricos, los empresarios, los judíos, los comerciantes, los cristianos, los musulmanes, los migrantes, los gringos, la corrupción, entre otros. En segundo lugar, la repetición constante de un eslogan o estribillo, por ejemplo: primero los pobres. Asimismo, las mañaneras funcionan como un método de encubrimiento de la verdad, bajo la falsa premisa de que se está informando a la sociedad; se aplica el principio de que repite una mentira mil veces y se convertirá en verdad. Y en tercer lugar, crear una base clientelar mediante dádivas disfrazadas de subsidios, mientras se llenan los bolsillos de aquellos que dicen combatir.

La hipocresía en el manejo del capital

Nunca, confiesan los dirigentes de la autocalificada Cuarta Transformación, habían ganado tanto dinero los dueños del capital. Hoy, Slim es condueño de Pemex y a Salinas Pliego se le perdonan graciosamente miles de millones de impuestos omitidos, mientras vemos niños indigentes en cada esquina. Esto no es más que hipocresía pura, que evidencia una profunda contradicción entre el discurso oficial y la realidad económica.

La necesidad de reconstruir la confianza

El tema de fondo es que la confianza está rota y algo tenemos que hacer para reconstruirla. No se trata de un simple acto de contrición personal, ni es solo un ejercicio de autocrítica; debemos, con toda honestidad, aceptar que en nosotros recae la corresponsabilidad de recuperarla. En este proceso, tienen una relevancia fundamental quienes orientan la opinión pública a través de su labor periodística y editorial. Honremos su trabajo verificando fuentes y distinguiendo las noticias falsas para evitar su difusión indiscriminada.

La reconstrucción de la confianza requiere un esfuerzo colectivo y transparente, donde la verdad y la justicia prevalezcan sobre la corrupción y la impunidad. Solo así podremos restaurar el tejido social y fortalecer nuestra democracia para las generaciones futuras.

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