La caída de un gigante: Viktor Orbán pierde el poder tras 16 años de dominio
El régimen del primer ministro húngaro Viktor Orbán, descrito por el New York Times como un sistema donde se eliminaron contrapesos al llenar el poder judicial y organismos autónomos con leales, y al tomar control de la mayoría de los medios de comunicación, llegó a su fin en las elecciones del 13 de abril de 2026. Aunque sus tácticas populistas se asemejaban a las del presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador, con Orbán catalogado como de derecha y AMLO de izquierda, la oposición logró una victoria aplastante, obteniendo incluso una mayoría calificada en el Congreso.
El apoyo internacional no fue suficiente para salvar a Orbán
A pesar del respaldo abierto de figuras como Donald Trump y Vladimir Putin, quienes activaron maquinaria digital y enviaron al vicepresidente JD Vance a hacer campaña en Budapest, el partido Fidesz de Orbán se quedó con apenas 66 curules. En contraste, la oposición proyecta obtener más del doble, con 137 escaños, poniendo fin a 16 años ininterrumpidos en el poder, y 20 en total si se cuenta un periodo previo.
La clave del triunfo: Fracturar al partido en el poder desde adentro
La estrategia que llevó a la derrota de Orbán fue la fractura interna. En 2022, la oposición se había unido en un frente común con socialistas, derecha moderada, liberales y ambientalistas, pero Orbán los venció fácilmente. Para 2026, el líder opositor Péter Magyar, quien será el nuevo primer ministro, era parte de la élite gobernante, con su esposa como ministra de Justicia. Magyar rompió con Orbán en 2024, impulsado por un caso de impunidad que simbolizaba las promesas incumplidas del régimen.
Orbán había llegado al poder prometiendo acabar con la corrupción y revitalizar la economía, con un discurso nacionalista que acusaba a las élites de traición y prometía un crecimiento del 7%. Sin embargo, Magyar lo confrontó, argumentando que el gobierno había profundizado la impunidad, la corrupción y debilitado la economía. Su campaña no se centró en izquierda versus derecha, sino en una limpieza interna, destacando que la élite gobernante resultó más corrupta que la anterior.
Medios digitales y apoyo juvenil: Herramientas para el cambio
Ante el control de los medios tradicionales por parte de Orbán, Magyar recurrió a plataformas digitales y redes sociales para difundir su mensaje. Los jóvenes se unieron masivamente a su causa, impulsando una arrasadora victoria electoral que demostró el poder de las nuevas tecnologías en la política.
Lecciones para México: La unidad como prioridad en Morena
Reflexionando sobre México, la presidenta Claudia Sheinbaum parece haber entendido los riesgos de una fractura interna en el partido gobernante. Ha hecho de la unidad en Morena una prioridad absoluta, mostrando disposición a mantener la cohesión incluso ante casos de impunidad o deslealtad política. Figuras relevantes del régimen han estado involucradas en corrupción documentada sin consecuencias jurídicas, lo que sugiere que Sheinbaum busca evitar una división que podría fortalecer a una oposición actualmente débil.
En contraste, Viktor Orbán no logró mantener la unidad en su partido, lo que permitió el surgimiento de un líder interno como Magyar. Este caso subraya que, en política, la cohesión partidista puede ser tan crucial como el apoyo popular para mantenerse en el poder.



