Huachicol en la Marina: El denunciante asesinado que sigue exigiendo justicia desde la tumba
Huachicol en la Marina: Denunciante asesinado exige justicia

El muerto que no calla: La denuncia de huachicol que sacude a la Marina

Las historias de corrupción en México rara vez siguen caminos lineales. Por su naturaleza oscura y compleja, suelen presentar múltiples giros y sorpresas que desafían cualquier expectativa simplista. El caso del huachicol en la Secretaría de Marina representa precisamente este tipo de trama intrincada, donde un denunciante asesinado continúa exigiendo justicia desde más allá de la muerte.

La voz desde el silencio: Fernando Guerrero y su reveladora conversación

Esta semana, AristeguiNoticias reveló una conversación de 19 minutos que mantuvo el marino Fernando Rubén Guerrero Alcántar con Rafael Ojeda, quien fungió como secretario de Marina de México hasta el 30 de septiembre de 2024. Lo extraordinario del caso es que Guerrero habla desde la muerte, o casi, pues fue asesinado en noviembre de 2024 por sicarios en Manzanillo.

La ausencia inicial de información sobre su muerte generó especulaciones sobre los motivos detrás del crimen. Sin embargo, diez meses después, en septiembre de 2025, se supo que su asesinato estaba directamente vinculado a la denuncia de un enorme esquema de huachicol fiscal de combustible, donde aparecían implicados parientes del exsecretario Ojeda.

Los implicados: Los Farías Laguna y la impunidad encumbrada

Los dos parientes del exsecretario Ojeda identificados en el caso son Manuel y Fernando Farías Laguna, marinos que alcanzaron posiciones destacadas durante el sexenio anterior. Mientras el primero ha sido detenido, el segundo ha logrado evadir la acción de la justicia mediante diversos recursos legales, lo que plantea serias dudas sobre la efectividad real del sistema judicial en este caso.

Desde el 7 de septiembre de 2025, cuando el gabinete de seguridad informó sobre el huachicol en los altos mandos de la Marina, las promesas de cero impunidad han sido escasas y el caso parecía destinado al olvido institucional. Hasta que esta semana, la voz grabada de Guerrero regresó para reclamar justicia.

La reunión reveladora: Junio de 2024

La conversación entre Guerrero y Ojeda ocurrió en junio de 2024, donde se escuchan otras dos voces adicionales. En este diálogo, Guerrero detalla minuciosamente los nombres de los implicados en el esquema de huachicol, mientras Ojeda le pide que deje todo por escrito para proceder formalmente.

Posteriormente, en octubre de 2024, el denunciante incluso se reunió con el nuevo secretario de la Marina, Raymundo Pedro Morales Ángeles, aunque de este encuentro se tienen pocos detalles documentados. Un mes después, en noviembre de 2024, balas por encargo silenciaron permanentemente a Guerrero, precisamente cuando ya había tomado posesión la presidenta Claudia Sheinbaum.

Un caso transexenal que desafía a las autoridades

Este crimen trasciende administraciones gubernamentales, convirtiéndose en un desafío transexenal para las autoridades mexicanas. Al cumplirse un año de la muerte de Guerrero, el fiscal Alejandro Gertz Manero fue relevado de su cargo, recibiendo un pasaporte diplomático y la bendición para retirarse. En su lugar, llegó una incondicional de la presidenta Sheinbaum.

Lo más preocupante es que, a pesar del decomiso de buques llenos de combustible que iba a ser introducido sin pagar los debidos impuestos, la ausencia casi total de detenidos ha sido constante. Esta situación no cambió significativamente ni siquiera cuando el gobierno reveló que el caso era de gran magnitud y envolvía a parientes del exsecretario Ojeda.

La impunidad y la resistencia de la verdad

Inicialmente, el caso parecía destinado a convertirse en otro ejemplo más de "peces chicos y gran impunidad" que caracteriza a muchos escándalos de corrupción en México. Sin embargo, hay un elemento que rompe este patrón: un muerto que se niega a la resignación y cuya verdad resiste el olvido al que parecen quererla someter las autoridades.

Guerrero, desde el ostracismo al que lo condenó primero la Marina y después el gobierno de la República, regresa periódicamente a través de evidencias como esta grabación para "jalar orejas" a un sistema que parece más interesado en el silencio que en la justicia. Con una fiscalía general que, aunque cambió de titular, acumula 100 días de pachorra, el caso del huachicol en la Marina sigue abierto, pendiente y exigiendo respuestas.

La historia continuará, pero mientras tanto, la voz de Fernando Guerrero desde junio de 2024 sigue resonando como un recordatorio incómodo de que algunas verdades, aunque intenten silenciarlas con balas, encuentran formas de hacerse escuchar.