La 'Operación Limpieza' bajo la lupa: liberaciones cuestionan estrategia antidrogas
La reciente liberación del ex titular de la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada (SIEDO), Noé Ramírez Mandujano, acusado de colaborar con el cártel de los Beltrán Leyva, junto con la del general Tomás Ángeles Dauahare, ha puesto sobre la mesa dos temas fundamentales en la lucha contra el crimen organizado en México: la colaboración con Estados Unidos y la utilización de testigos protegidos.
Origen estadounidense de la operación
La denominada 'Operación Limpieza' tuvo su origen en información proporcionada por organismos de inteligencia de Estados Unidos. Estos reportaron la detención de un ex agente de la Agencia Federal de Investigaciones (AFI), apodado 'Felipe', quien había trabajado en la embajada estadounidense en áreas de seguridad y estaba acusado de proporcionar información al cártel de los Beltrán Leyva.
El testigo 'Felipe', entre otras acusaciones, señaló a varios integrantes de la Procuraduría General de la República (PGR), la Interpol y la Policía Federal como parte del entramado de protección a esa organización criminal. A su testimonio se sumó otro testigo protegido, apodado 'Jennifer'. La SIEDO fue prácticamente desmantelada porque muchos de sus principales funcionarios quedaron atrapados en esa red de imputaciones.
Consecuencias institucionales y políticas
Incluso quien había sido el jefe de la SIEDO durante años, José Luis Santiago Vasconcelos, considerado el mejor especialista antidrogas que ha tenido México, dejó la PGR ante las acusaciones que existían, no en su contra, pero sí de muchos de sus principales colaboradores. Uno de ellos era su sucesor en la SIEDO, Noé Ramírez Mandujano, quien, cuando llegó la información desde Estados Unidos, fue enviado a Europa en un encargo diplomático mientras era investigado, de donde regresó para ser detenido.
El caso fue definitivo en las diferencias que se dieron en el gabinete de seguridad, sobre todo entre el entonces procurador Eduardo Medina Mora y el secretario de seguridad pública, Genaro García Luna. Muy poco después de la 'Operación Limpieza', Medina Mora dejó la PGR y fue designado embajador en Londres, posición que actualmente ocupa en Washington.
Falta de pruebas documentadas
Junto con Ramírez Mandujano, fueron detenidos más de una docena de funcionarios de distintas dependencias de seguridad, y todos han quedado en libertad. Las acusaciones se basaron en la información proporcionada por Estados Unidos a través de 'Felipe' y 'Jennifer'. Pero en ninguno de los casos se pudo documentar, fuera de los dichos de esos personajes, las acusaciones sobre los distintos detenidos.
En su momento, la demanda contra Ramírez Mandujano, contra los otros implicados en la 'Operación Limpieza' y, más tarde, contra algunos mandos militares -el más destacado de ellos Tomás Ángeles Dauahare, quien en el pasado había trabajado desde la Secretaría de la Defensa Nacional estrechamente con Santiago Vasconcelos- se presentó como basada en pruebas irrefutables. Pero el hecho es que a los tribunales sólo llegaron esos dichos. Hubo acusaciones, pero no hubo pruebas.
Colaboración bilateral bajo cuestionamiento
En buena medida, la energía mostrada en todos estos casos (y en otros) provenía del origen de la información: los organismos de inteligencia y antidrogas de Estados Unidos, en un contexto en el cual la administración de Felipe Calderón había establecido una estrategia de estrechísima colaboración en ese sentido. Pero una vez más se ponía de manifiesto algo que se repite desde hace décadas:
- La información de las agencias estadounidenses es muy importante
- Pero no puede ser calificada como ciento por ciento confiable
- Es tan falible como cualquier otra
- Y esa colaboración, como toda entre organismos de inteligencia de dos países, también debe tener márgenes y límites
Esos límites debieron haberse discutido en la visita que realizó Barack Obama a México. Como país y como sociedad hemos cometido, sin duda, errores en la lucha contra la delincuencia organizada. Estados Unidos también, y en forma reiterada, pero la diferencia es que nuestros aliados y vecinos no pagan los costos por los errores que cometen en nuestro país.
Nuevos enfoques en la relación bilateral
El secretario de Gobernación, Miguel Osorio Chong, visitó el mes pasado Washington para analizar precisamente esta agenda y la decisión de colocar márgenes y vías muy claras para la comunicación sobre temas de información e inteligencia en la colaboración bilateral, una decisión que ha generado desconcierto en ciertas agencias en Washington.
Esto se explica porque hubo hasta once canales de comunicación abiertos en el pasado, que, además, tenían autonomía y que incluso generaban información contradictoria para y entre distintas dependencias mexicanas. Eso iba de la mano con una amplia capacidad de operación. Un ejemplo es la presencia de agentes de distintas agencias estadounidenses en México: hoy son un poco más de 600 los que operan en el país. No se reducirá ese número, que el gobierno federal considera excesivo, pero la idea es que ya no aumente.
Todo esto, y mucho más, está detrás de la liberación de Ramírez Mandujano y de la 'Operación Limpieza'. Pero lo realmente trascendente en los próximos días será ver cómo se define en estos temas la relación entre los gobiernos de Enrique Peña Nieto y Barack Obama, marcando un posible cambio en la estrategia de colaboración bilateral en materia de seguridad.