Príncipe Hamza de Jordania desobedece órdenes reales y denuncia corrupción
En un giro dramático que ha sacudido los cimientos de la monarquía jordana, el príncipe Hamza, hermano del rey Abdalá II, ha desafiado abiertamente las órdenes de restringir sus movimientos, acusando al poder establecido de "corrupción" e "incompetencia". Esta confrontación, que estalló públicamente el pasado fin de semana, marca una fractura profunda dentro de la familia real hachemita, tradicionalmente un símbolo de estabilidad en una región convulsa.
La grabación que desató la crisis
La tensión escaló cuando el príncipe Hamza difundió una grabación telefónica en Twitter, donde declaró: "Por supuesto que no acataré las órdenes cuando me dicen que no estoy autorizado a salir, tuitear o comunicarme con la gente". Esta declaración fue una respuesta directa al jefe del Estado Mayor, el general Yousef Huneiti, quien visitó su residencia en Amán para solicitarle que cesara actividades que podrían socavar la seguridad de Jordania. Según el viceprimer ministro Ayman Safadi, la reunión no tuvo éxito, describiendo un "plan perverso" vinculado al príncipe.
Acusaciones y detenciones en aumento
La crisis se desató inicialmente con la acusación contra Hamza de participar en "actividades" contra el reino, lo que llevó a la detención de varias personalidades, incluyendo a Basem Awadalá, antiguo asesor real. Safadi afirmó que las investigaciones revelaron vínculos entre Awadalá y "partes extranjeras" para ejecutar planes destinados a desestabilizar Jordania. Además, se mencionó que una persona con conexiones a servicios de seguridad extranjeros contactó a la esposa del príncipe, ofreciéndole un avión para salir del país, aunque un israelí, Roy Shaposhnik, negó ser un agente y lo calificó como un "gesto humanitario".
Fractura familiar y llamados a reformas
El diario oficial jordano, Al-Rai, editorializó culpando al príncipe Hamza, señalando que el rey intentó resolver los problemas dentro de la familia hachemita, pero sin éxito. Por otro lado, analistas como Ahmad Awad, del Instituto Phenix Center, ven esto como "el comienzo de una crisis" que subraya la necesidad urgente de reformas políticas, económicas y democráticas en el país. Hamza, quien fue príncipe heredero hasta 2004 cuando el título pasó al hijo mayor del rey, ha mantenido una postura desafiante, grabando conversaciones y esperando acciones futuras mientras denuncia una situación "inaceptable".
Implicaciones regionales y de seguridad
Este episodio no solo expone tensiones internas, sino que también resuena en el contexto geopolítico del Medio Oriente, donde Jordania ha sido un aliado clave para potencias occidentales. La acusación de colaboración con una "potencia extranjera" sin identificar añade una capa de complejidad, aunque detalles específicos permanecen bajo reserva. Mientras las autoridades aseguran haber frustrado una "sedición", el príncipe insiste en su inocencia, creando un escenario de incertidumbre que podría afectar la estabilidad regional a largo plazo.