Si Enrique Díaz Vega pronuncia en Nueva York el nombre de Juan Pablo de Botton Falcón, sería una bomba atómica para el gobierno de México. Dos altos funcionarios del gabinete de Sinaloa se entregaron a Estados Unidos, pero es Díaz Vega, exsecretario de Administración y Finanzas de Rubén Rocha Moya, quien provoca pánico entre los morenistas. Él era el encargado de distribuir el dinero, tanto en contratos como en efectivo, y su conocimiento es oro molido para Trump y uranio enriquecido contra Claudia Sheinbaum.
El vínculo clave: Juan Pablo de Botton
De Botton Falcón era el enlace para que fluyera el dinero que Díaz Vega entregaba a nombre de Sinaloa para las campañas de Sheinbaum y Clara Brugada en 2024. Varios personajes en el gobierno federal y de Sinaloa conocen este vínculo, y son las fuentes de esta información. Lo que hacía De Botton era sabido en la cúpula, por eso el pánico por la entrega de Díaz Vega.
La confianza de Andy López Beltrán
Juan Pablo de Botton es de la máxima confianza de Andy López Beltrán, hijo del expresidente López Obrador. Andy lo colocó en puestos clave desde que su padre llegó al poder: fue número dos del SAT, donde empresarios perseguidos se sentaban con Andy para arreglar asuntos; subsecretario de Egresos de Hacienda, encargado de gastar 8 billones de pesos anuales; y ahora es secretario de Administración y Finanzas de la Ciudad de México, bajo Clara Brugada, manejando el presupuesto más importante del país y las relaciones financieras de la 4T.
El riesgo de una bomba nuclear
Si ese nombre aparece en las cortes de Nueva York, sería una bomba nuclear contra el gobierno de México, no solo por el financiamiento de campañas sino por los altos cargos financieros que ocupó. Aunque en la mañanera dicen no tener miedo, la realidad es otra: la baja en la calificación de Moody's a México muestra que todo se cae a pedazos. La saliva ya no es suficiente.



