Congreso de Perú aprueba juicio político para destituir a la presidenta Dina Boluarte
En un giro dramático de los acontecimientos políticos, el Congreso de Perú ha dado luz verde, la noche del jueves, al juicio político de destitución contra la presidenta Dina Boluarte. Esta decisión histórica se produce en medio de una severa crisis de inseguridad que azota al país, generando un clima de inestabilidad y tensión institucional.
Mayoría parlamentaria respalda las mociones de vacancia
La mayoría parlamentaria aprobó las cuatro mociones de vacancia presentadas contra la mandataria de 63 años, impulsadas por las principales fuerzas políticas de la nación. Cada una de estas mociones obtuvo más de 100 votos de un total de 122 posibles durante la sesión parlamentaria, demostrando un amplio consenso en la búsqueda de su remoción.
Los pedidos de destitución se basan en la alegada "permanente incapacidad moral" de Boluarte para ejercer el cargo, que asumió el 7 de diciembre de 2022. Esta figura legal, contemplada en la constitución peruana, permite al Congreso evaluar la idoneidad de un presidente en funciones.
Citación a comparecer y derecho a defensa
Además de aprobar el juicio político, el Congreso citó a la presidenta Boluarte a comparecer a las 04:30 horas (hora local). José Jerí, presidente del Congreso, anunció tras la votación: "En consecuencia, ha sido aprobada la propuesta para el día de hoy a las 11:30 de la noche. Esta decisión se comunicará a la Presidenta de la República para que ejerza personalmente su derecho de defensa o pueda ser asistida por un letrado hasta por 60 minutos".
Los partidos políticos ahora buscan acelerar el proceso, instando a que Boluarte sea llamada a la plenaria lo antes posible, ya sea en persona o representada por su abogado, para ejercer su derecho a la defensa. Este paso es crucial en el procedimiento, ya que permite a la mandataria presentar sus argumentos antes de una posible destitución definitiva.
Contexto de crisis y repercusiones
La aprobación del juicio político ocurre en un contexto marcado por una profunda crisis de inseguridad en Perú, que ha erosionado la confianza pública en el gobierno. Las decisiones tomadas en esta sesión parlamentaria reflejan la creciente presión política y social sobre la administración de Boluarte, quien enfrenta uno de los desafíos más significativos de su mandato.
Este desarrollo político no solo impacta la estabilidad interna del país, sino que también podría tener implicaciones en las relaciones internacionales y la economía peruana. Los observadores y analistas siguen de cerca los próximos pasos, anticipando posibles escenarios de transición o continuidad en el liderazgo nacional.
Con información de agencias internacionales, este evento subraya la volatilidad en la política latinoamericana y los mecanismos institucionales para abordar crisis de gobernabilidad.



