Fiscalía General investiga a Mercedes-Benz México por presunto fraude en motores diésel
La Fiscalía General de la República (FGR) ha iniciado una investigación formal contra la filial mexicana de la automotriz alemana Mercedes-Benz, por presuntas irregularidades relacionadas con los motores diésel de algunos de sus vehículos comercializados en el país. Este caso evoca el escándalo de "Dieselgate" que involucró a Volkswagen años atrás, aunque la empresa investigada ahora niega categóricamente cualquier mal práctica.
Detalles de la investigación y alcance de las acusaciones
Según fuentes cercanas al proceso, la FGR está analizando si Mercedes-Benz México utilizó software ilegal en ciertos modelos con motores diésel, con el objetivo de manipular los resultados de las pruebas de emisiones contaminantes. Esto permitiría a los vehículos cumplir con los estándares regulatorios durante las evaluaciones en laboratorio, mientras que en condiciones reales de conducción emitirían niveles de óxidos de nitrógeno (NOx) muy por encima de lo permitido, contribuyendo así a la contaminación ambiental.
La investigación se centra en modelos vendidos en México durante los últimos años, aunque aún no se han especificado cuáles exactamente. Las autoridades han solicitado documentación interna y datos técnicos a la empresa, en un proceso que podría extenderse por varios meses. De confirmarse las irregularidades, Mercedes-Benz podría enfrentar multas millonarias, demandas civiles y una significativa pérdida de confianza entre los consumidores.
Posición de Mercedes-Benz y reacciones del sector
En un comunicado oficial, Mercedes-Benz México ha rechazado las acusaciones, afirmando que "cumple estrictamente con todas las regulaciones ambientales aplicables en México" y que colaborará plenamente con las autoridades para aclarar la situación. La empresa destacó su compromiso con la sostenibilidad y la innovación en tecnologías limpias, aunque evitó comentar sobre detalles específicos de la investigación para no interferir en el proceso legal.
Este caso ha generado preocupación en el sector automotriz mexicano, que ya había sido sacudido por el escándalo de Volkswagen. Expertos señalan que podría impulsar una mayor supervisión regulatoria y revisiones más exhaustivas de los sistemas de control de emisiones en vehículos diésel. Además, organizaciones ambientalistas han exigido transparencia y sanciones ejemplares si se comprueban las irregularidades, argumentando que la contaminación del aire es un problema de salud pública grave en ciudades como la Ciudad de México.
La investigación de la FGR se enmarca en un contexto global de creciente escrutinio sobre las emisiones de los automóviles, impulsado por acuerdos internacionales contra el cambio climático. En México, donde el transporte es una fuente importante de contaminación, este caso podría tener implicaciones significativas para las políticas ambientales y la industria en general.



