Expríncipe Andrés de Inglaterra arrestado por presunta conducta indebida en el ejercicio de un cargo público
En un desarrollo que ha conmocionado al Reino Unido y ha captado la atención internacional, la Policía del Valle del Támesis arrestó al expríncipe Andrés de Inglaterra, ahora conocido como Andrew Mountbatten-Windsor, por presunta conducta indebida en el ejercicio de un cargo público. Este arresto se produce tras una evaluación exhaustiva de reportes que vinculan al expríncipe con el delincuente sexual convicto Jeffrey Epstein, específicamente por el envío de informes comerciales en 2010.
Detalles del arresto y la investigación policial
La fuerza policial, que cubre las zonas al oeste de Londres, incluyendo la antigua residencia de Mountbatten-Windsor, emitió un comunicado confirmando la detención de un hombre de unos sesenta años, aunque no lo identificó formalmente, como es habitual según la ley británica. Mountbatten-Windsor, de 66 años, ha sido el foco de esta investigación, que se abrió tras la publicación de millones de páginas de documentos relacionados con una investigación sobre Epstein en Estados Unidos. En esos documentos, el expríncipe aparece en varias ocasiones, lo que ha intensificado el escrutinio público.
El comunicado policial señaló: "Tras una evaluación exhaustiva, hemos abierto una investigación sobre esta denuncia de conducta indebida en el ejercicio de un cargo público. Entendemos el gran interés público en este caso y proporcionaremos información actualizada en el momento oportuno". Imágenes que circularon en internet parecían mostrar coches policiales sin distintivos en la vivienda de Mountbatten-Windsor, Wood Farm, en la finca de Sandringham, en Norfolk, y a agentes no uniformados congregándose en el exterior, lo que añade un elemento visual a la gravedad de la situación.
Contexto histórico y negaciones previas
Mountbatten-Windsor ha negado repetidamente cualquier irregularidad en su relación con Epstein, un delincuente sexual condenado que murió en 2019. Sin embargo, estas revelaciones han empañado la imagen de la familia real británica durante más de una década, generando controversias y debates públicos sobre la conducta de los miembros de la monarquía. El otoño pasado, en un intento por proteger a la institución real de las continuas revelaciones, el rey Carlos III despojó a Andrés de sus títulos reales, incluyendo el derecho a ser llamado príncipe.
Este arresto marca un punto crítico en un caso que ha estado en el centro de atención mediática y legal, con implicaciones potenciales para la reputación de la monarquía y la justicia en el Reino Unido. Las autoridades continúan investigando los detalles, mientras el público espera más actualizaciones sobre el desarrollo de este proceso judicial.