Hermenéutica Populista: La Interpretación Presidencial de la Voluntad del Pueblo en México
En el contexto mexicano, surgen preguntas fundamentales sobre la gestión de lo público y común: ¿quién decide qué temas son prioritarios para discusión o reforma? ¿Cómo se determinan las acciones a tomar y la asignación de recursos del erario, recaudados del trabajo de ciudadanos y empresas? Estas interrogantes encuentran respuesta en la singularidad de la democracia mexicana, donde históricamente, el poder de decisión y gasto del tesoro nacional ha recaído en un actor central, sin deliberación amplia.
La Tradición Centralizadora del Poder
Actualmente, ese actor es el Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA), que sigue una práctica no original, ya implementada por el PRI y el PAN en el pasado. Sin embargo, el morenismo añade un elemento distintivo: el titular del Poder Ejecutivo federal asume la potestad de interpretar lo que el "pueblo" necesita y desea. Esto sugiere una reinterpretación del Artículo 39 constitucional, donde la soberanía residiría en el intérprete de la voluntad popular, es decir, la presidencia, con derecho a modificar el gobierno mediante avisos en espacios como la "Mañanera del Pueblo".
Entre 2018 y 2024, Andrés Manuel López Obrador fungió como traductor de los deseos populares, llevando el presidencialismo tradicional al borde de la autocracia. Sus decisiones han dejado secuelas como inseguridad rampante, finanzas públicas debilitadas por gasto excesivo y corrupción, militarización creciente y erosión del marco legal. A partir de octubre de 2024, Claudia Sheinbaum Pardo asumió este rol, promoviendo una reforma electoral y desdibujando la separación de poderes, en medio de dominio territorial de mafias y tensiones con Estados Unidos.
Crisis Económicas y Sociales Agravadas
La falta de confianza derivada de reformas al Poder Judicial, sumada a una muda geopolítica global, ha exacerbado una crisis económica. Problemas como escasez de agua, energía y desigualdad persisten, mientras el régimen atribuye sus acciones a los intereses electorales de un pueblo imaginado. El gasto irracional en Pemex y CFE, empresas estatales no reestructuradas, ejemplifica cómo se emplean recursos en obras que lastran el presupuesto y la confianza gubernamental.
La legitimidad obtenida por López Obrador mediante votos del sur y discurso antineoliberal ofreció una oportunidad para replantear el modelo de desarrollo, pero el morenismo ha demostrado no ser antineoliberal ni contar con herramientas intelectuales para evaluar aportes regionales. En lugar de aprovechar los recursos naturales y culturales del sur, como agua y pueblos originarios, ha permitido el avance del crimen organizado, despojo de tierras, desigualdad y devastación medioambiental, afectando también al norte.
Datos que Reflejan el Desgaste Social
El reporte "Entre continuidad y desgaste. El rumbo del país en el primer año de gobierno" de Signos Vitales, con datos de México Cómo Vamos, revela indicadores alarmantes para estados intensamente morenistas como Guerrero, Oaxaca, Chiapas, Veracruz y Tabasco:
- Crisis estructural en salud y educación, con acceso reducido a servicios de salud y caída en matrícula educativa básica.
- Inseguridad personal muy baja, deteriorando la calidad de vida debido a violencia.
- Alta informalidad económica, con ingresos laborales bajos y falta de acceso a salud pública y retiro.
Si seguimos la lógica presidencial, pareciera que el pueblo prefiere reformas electorales sobre atender carencias históricas, o quizá, la interpretación oficial encubre un engaño donde lo que está en juego es la vida misma de los ciudadanos.
