A 97 años del PRI, renace el debate sobre su hegemonía política histórica
El 4 de marzo de 1929 marcó el nacimiento del Partido Revolucionario Institucional (PRI), una fuerza política que durante décadas dominó la vida pública de México de manera casi absoluta. De acuerdo con el análisis de la periodista Martha Anaya, esa organización llegó a consolidarse como un partido hegemónico, capaz de gobernar el país durante 70 años consecutivos con una competencia política extremadamente limitada.
El dominio sin contrapesos
Durante ese extenso periodo, la oposición prácticamente no tenía espacio en las instituciones políticas del país. “La oposición no existía, todo sucedía dentro del PRI”, señala Anaya en su reflexión, recordando que el partido concentraba no solo el poder político formal, sino también las decisiones clave que determinaban el rumbo nacional.
El PRI estableció un sistema donde las disputas internas del partido definían la política nacional, marginando a otras fuerzas políticas hasta niveles casi simbólicos. Esta característica transformó al partido en una maquinaria electoral y gubernamental sin paralelo en la historia contemporánea de México.
Reflexiones en el aniversario
Al cumplirse 97 años de su fundación, el debate sobre el legado de hegemonía priista resurge con fuerza en el análisis político. Expertos señalan que este dominio prolongado creó una cultura política particular, donde las alternancias eran excepcionales y el sistema se autorreproducía mediante mecanismos institucionales y electorales diseñados para mantener el control.
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