China advierte a EE.UU. que apoyo a Taiwán podría desatar confrontación directa
China advierte a EE.UU. sobre Taiwán: riesgo de confrontación

China advierte a Estados Unidos: apoyar a Taiwán podría provocar una confrontación directa

China considera a la isla de Taiwán como una de sus provincias que no ha logrado reunificar desde el final de la guerra civil china en 1949, un principio fundamental en su política exterior bajo el liderazgo de Xi Jinping. Este sábado 14 de febrero de 2026, el ministro de Relaciones Exteriores de China, Wang Yi, emitió una severa advertencia durante su intervención en la Conferencia de Seguridad de Múnich, celebrada en Alemania, abordando las crecientes tensiones geopolíticas en torno al estrecho de Taiwán.

Advertencia clara a Washington

Wang Yi declaró que cualquier intento de Estados Unidos de "conspirar" para separar a Taiwán de China conduciría "muy probablemente a una confrontación". Aunque Estados Unidos mantiene relaciones diplomáticas formales con Pekín y no con Taipéi, Washington es el principal proveedor de armas a la isla, un respaldo militar que constituye un elemento central de la tensión bilateral. El canciller instó a Washington a optar por el camino "pragmático de la cooperación y los intereses comunes", en lugar de avanzar hacia el "desacoplamiento", la "disociación" y la formación de bloques dirigidos contra China.

Subrayó que "cruzar las líneas rojas de China" mediante la incitación o el apoyo a una eventual separación de Taiwán implicaría un riesgo directo de choque entre las dos mayores potencias del mundo. "Podría muy probablemente conducir a una confrontación entre China y Estados Unidos", afirmó, dejando claro que Pekín no aceptará que la isla sea utilizada como instrumento para presionar o dividir al país. Bajo la política de una sola China, Beijing sostiene que este principio es irrenunciable y no descarta el uso de la fuerza para lograr la unidad territorial, considerando a Taiwán uno de los asuntos más sensibles de su agenda exterior.

Respuesta de Taiwán y ampliación de advertencias

En paralelo, Taiwán ha buscado reforzar su alianza estratégica con Washington ante lo que percibe como una creciente amenaza china. Desde la perspectiva de Pekín, ese acercamiento incrementa el riesgo de una escalada militar en el estrecho, especialmente si se interpreta como un intento de modificar el statu quo. Las advertencias de Wang Yi no se limitaron a Estados Unidos; también se extendieron a Japón y a su primera ministra, Sanae Takaichi, líder del gobernante Partido Liberal Democrático (PLD).

El jefe de la diplomacia china acusó a Tokio de promover una peligrosa deriva militarista y de no haber asumido plenamente las lecciones históricas de la Segunda Guerra Mundial. Wang alertó sobre el riesgo de "revivir el militarismo" y afirmó que "el fantasma del militarismo continúa acechando", en referencia a homenajes en Japón a figuras vinculadas a crímenes de guerra y a recientes declaraciones sobre Taiwán. Recordó explícitamente la guerra chino-japonesa de 1937 a 1945 y advirtió que, si Japón decidiera "jugársela de nuevo", la derrota sería "más rápida y devastadora".

Contexto regional y cierre firme

El endurecimiento del discurso japonés se hizo evidente tras declaraciones de Takaichi que sugieren una posible reacción militar si Pekín interviene en Taiwán. La mandataria defiende revisar la Constitución pacifista para flexibilizar las restricciones sobre las fuerzas armadas, lo que implicaría un giro significativo respecto al marco establecido desde la posguerra. China ha exigido disculpas oficiales, interpretando esas posturas como una posible alineación de Japón con la estrategia estadounidense en Asia.

En el cierre de su intervención en Múnich, Wang Yi insistió en que su país está preparado para responder ante diversos riesgos, reiterando que la integridad territorial y la unidad nacional no son negociables para Pekín. Este mensaje refuerza la postura china en un momento de alta tensión internacional, donde las dinámicas en el estrecho de Taiwán continúan siendo un punto crítico en las relaciones entre China, Estados Unidos y sus aliados en la región.