Irán: Un análisis profundo tras los ataques de Estados Unidos e Israel
Los recientes ataques militares de Estados Unidos e Israel contra Irán han vuelto a poner el foco global en este país de Oriente Medio, un actor de enorme influencia regional debido a su poder energético, su singular sistema político-religioso y su posición geográfica estratégica. Con una población que supera los 85 millones de habitantes y vastas reservas de hidrocarburos, la República Islámica fusiona historia, fe y geopolítica en un papel determinante en el escenario internacional. A continuación, exploramos cinco aspectos fundamentales para comprender la complejidad de esta nación.
Diversidad étnica y demografía
Irán alberga a más de 85 millones de personas, con aproximadamente tres cuartas partes residiendo en áreas urbanas. La capital, Teherán, concentra alrededor de 10 millones de habitantes, siendo el centro neurálgico del país. Aunque los persas constituyen la mayoría étnica, Irán es un mosaico cultural que incluye comunidades significativas de azerbaiyanos, kurdos, árabes, baluches, turcomanos y lures. El persa es el idioma oficial, pero en diversas regiones se hablan otras lenguas y dialectos, reflejando la rica diversidad del territorio.
Predominio del islam chiíta
Más del 90% de la población practica el islam chiíta, lo que convierte a Irán en el país con mayor número de seguidores chiítas a nivel mundial. Esta identidad religiosa es un pilar central de su cultura y política. Además, existen minorías religiosas reconocidas, como cristianos, judíos y zoroastrianos, que tienen representación en el parlamento. Sin embargo, desde la Revolución Islámica de 1979, la religión bahaí está prohibida, lo que subraya las tensiones entre el estado teocrático y otras creencias.
Potencia energética con desafíos económicos
Irán posee aproximadamente el 10% de las reservas mundiales de petróleo y alrededor del 15% del gas natural, situando al sector energético como el principal motor económico. De manera directa e indirecta, la industria petrolera contribuye hasta un 30% al Producto Interno Bruto (PIB) del país. No obstante, sanciones internacionales, una inflación elevada y la depreciación de su moneda han frenado el crecimiento económico en años recientes, generando dificultades para la población y limitando el potencial de desarrollo.
Ubicación geográfica estratégica
El país ocupa una posición central entre Europa y Asia, controlando la costa norte del estrecho de Ormuz, una ruta vital para el comercio global de petróleo y gas. Comparte fronteras con siete naciones y tiene acceso al mar Caspio, lo que históricamente lo ha convertido en un punto clave para rutas comerciales y energéticas. Esta ubicación no solo potencia su influencia geopolítica, sino que también lo hace un actor indispensable en la estabilidad regional.
Estructura política de la República Islámica
Desde la Revolución Islámica de 1979, Irán se define como una República Islámica, donde el poder político se entrelaza con el liderazgo religioso. El líder supremo, actualmente el ayatolá Alí Jamenei, tiene la última palabra en decisiones estratégicas y controla las fuerzas armadas y el sistema judicial. El presidente, elegido por voto popular cada cuatro años, dirige el gobierno, pero sus candidatos deben ser aprobados por el Consejo de Guardianes. Este sistema es respaldado por los Guardianes de la Revolución, una fuerza con amplia influencia militar y económica que asegura la continuidad del régimen.
