Pakistán y Afganistán intensifican combates fronterizos tras ofensiva de los talibanes
Los enfrentamientos entre las fuerzas del Gobierno talibán en Afganistán y el Ejército de Pakistán se han intensificado significativamente en la noche del jueves, en múltiples puntos de la frontera compartida por ambos países. Este nuevo episodio de tensión ha escalado rápidamente tras recientes incursiones aéreas atribuidas a Islamabad, derivando en una disputa por el control de posiciones estratégicas que tanto Kabul como el Gobierno paquistaní afirman haber tomado.
La ofensiva talibán y la respuesta paquistaní
Mientras las autoridades afganas reconocen el despliegue de unidades especiales para ejecutar ataques nocturnos, Pakistán respondió con una operación que calificó de "castigo", reforzando su presencia militar en zonas como Chitral y Khyber, así como en áreas limítrofes con las provincias afganas de Kunar y Nangarhar. El objetivo declarado es frenar el avance talibán, que ha logrado capturar a varios soldados paquistaníes y elevar a 15 el número de puestos militares bajo su control.
El portavoz principal del régimen talibán, Zabihullah Mujahid, afirmó que sus combatientes ocuparon 15 puestos militares paquistaníes y causaron numerosas bajas. Según su versión, solo en la provincia de Kunar murieron 40 soldados enemigos, y los cuerpos de 13 de ellos habrían sido recuperados por fuerzas afganas. La administración de Kabul también aseguró haber capturado a varios militares paquistaníes, empleando unidades de élite equipadas con tecnología de visión nocturna para localizar y neutralizar destacamentos móviles en las zonas fronterizas.
La postura de Islamabad y el origen de la crisis
Por su parte, Pakistán confirmó la ofensiva pero aseguró haber repelido los ataques mediante una respuesta "inmediata y efectiva". Fuentes de seguridad en Islamabad informaron que sus tropas operan con artillería en los sectores de Chitral, Khyber, Mohmand, Kurram y Bajaur para proteger su integridad territorial. Según la versión paquistaní, sus ataques de precisión han destruido puestos de control afganos y han forzado la retirada de los combatientes talibanes, a quienes el Gobierno de Pakistán denomina "Khawarij".
Este enfrentamiento es el resultado directo de los bombardeos ejecutados por Pakistán la semana pasada, que causaron al menos diecisiete muertes. Kabul denunció que las víctimas eran civiles, mientras que Islamabad defendió que se trataba de una operación contra un centenar de insurgentes del grupo Tehreek-e-Taliban Pakistan (TTP), que utiliza suelo afgano como base. Pakistán vive un pico de violencia interna, con ataques armados en las zonas fronterizas con Afganistán que han ido en ascenso desde que los talibanes tomaron Kabul en agosto de 2021.
La creciente escalada amenaza con agravar la ya frágil estabilidad regional, poniendo en riesgo la seguridad y las relaciones diplomáticas entre ambos países. Las autoridades de ambos lados continúan monitoreando la situación, mientras se reportan movilizaciones militares adicionales en la frontera.



