Cuba en alerta máxima ante la posibilidad de una agresión militar de Estados Unidos
El Gobierno de Cuba ha reconocido abiertamente que se encuentra en un estado de preparación para un eventual escenario de confrontación militar con Estados Unidos. Sin embargo, las autoridades insisten en que no buscan un conflicto directo y mantienen una firme disposición a entablar negociaciones diplomáticas para evitar una escalada mayor.
Declaraciones del vicecanciller cubano, Carlos Fernández de Cossío
En una entrevista exclusiva con la cadena NBC, el viceministro de Relaciones Exteriores cubano, Carlos Fernández de Cossío, confirmó que las fuerzas armadas de la isla están en alerta ante una posible agresión. "Nuestro ejército siempre está preparado. Y de hecho, estos días se prepara para la posibilidad de una agresión militar", declaró el funcionario, subrayando la postura defensiva de La Habana.
A pesar del tono de cautela y la preparación militar, Fernández de Cossío fue enfático al señalar que Cuba no considera exista una disputa directa con Washington. "Cuba no tiene disputa alguna con Estados Unidos. Sí, tenemos la necesidad y el derecho de protegernos. Pero estamos dispuestos a sentarnos", afirmó, reiterando la voluntad de diálogo. Además, explicó que el objetivo del Gobierno es actuar con anticipación en un escenario incierto: "Estamos actuando de la manera más proactiva posible para hacer frente a la situación".
Crisis energética agudizada por presiones externas
Las declaraciones del vicecanciller se producen en un contexto crítico para Cuba, que intenta recuperarse de un nuevo apagón nacional, el segundo en menos de una semana. Este colapso del sistema eléctrico dejó sin electricidad a gran parte del país, afectando a una población de casi 10 millones de habitantes. La infraestructura envejecida y la escasez de combustible son factores clave detrás de esta crisis, que ha intensificado el malestar social en la isla.
Según Fernández de Cossío, la crisis energética está directamente vinculada a las restricciones impuestas por Estados Unidos. "Lo que está sucediendo hoy es que Estados Unidos amenaza con medidas coercitivas a los países que podrían exportar combustible a Cuba", explicó. Añadió con esperanza: "Esperamos que el combustible llegue a Cuba de una forma u otra, y que este boicot impuesto por Estados Unidos no se prolongue indefinidamente".
Impacto de la caída de Venezuela y las sanciones estadounidenses
La situación se ha agravado significativamente tras la caída del gobierno de Nicolás Maduro en Venezuela, histórico aliado de Cuba y principal proveedor de petróleo en condiciones preferenciales. Desde entonces, la isla enfrenta mayores dificultades para importar crudo, en un contexto donde la administración de Donald Trump ha endurecido su política hacia La Habana. Esto incluye amenazas de aranceles a países que comercien energéticamente con Cuba, lo que ha reducido drásticamente la llegada de petróleo desde enero, exacerbando los cortes eléctricos que afectan la vida cotidiana.
Las tensiones también se reflejan en el plano discursivo. Trump ha afirmado recientemente que Cuba "caerá muy pronto" y que tendría el "honor" de tomar control del país, declaraciones que han sido rechazadas categóricamente por La Habana. Fernández de Cossío respondió con firmeza: "No sabemos de qué están hablando. Pero les puedo asegurar que Cuba es un país soberano y tiene derecho a serlo".
Postura inflexible sobre el sistema político cubano
Asimismo, el vicecanciller rechazó cualquier posibilidad de negociar cambios en el sistema político cubano, incluso ante comentarios del secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio. "La naturaleza del gobierno cubano, su estructura y sus integrantes no forman parte de la negociación. Eso es algo que ningún país soberano negocia", afirmó, dejando claro que la soberanía nacional es un principio innegociable para Cuba.
Contactos diplomáticos en medio de la incertidumbre
Pese a la retórica endurecida y las preparaciones militares, ambas partes han dejado entrever la existencia de contactos diplomáticos. El propio Gobierno cubano ha reconocido conversaciones con Washington para evitar una escalada mayor. Sin embargo, las diferencias estructurales —políticas, económicas y estratégicas— mantienen el escenario en una zona de alta incertidumbre, donde la posibilidad de un conflicto militar coexiste con los esfuerzos por mantener abiertos canales de diálogo.



