Guerra en Irán fractura al movimiento MAGA: Aliados de Trump critican ofensiva militar
Guerra en Irán divide a MAGA: Aliados de Trump critican ataque

Guerra en Irán provoca cisma en el movimiento MAGA: Aliados de Trump cuestionan ofensiva militar

La situación actual ha escalado a un punto crítico, donde incluso seguidores leales del presidente Donald Trump desaprueban las acciones del gobierno en la guerra contra Irán. Hasta el lunes, seis militares estadounidenses han muerto y varios más resultaron gravemente heridos en ataques de represalia iraníes en la región, según informes de EFE.

Donald Trump rechazó este lunes las fuertes críticas por no explicar la necesidad de iniciar ahora una guerra contra Irán ni articular una visión clara para el desenlace del conflicto, que se agrava rápidamente. La reprobación no proviene sólo de la izquierda política, sino también de su base de simpatizantes conocidos como MAGA, lo que marca una fractura inusual en su movimiento.

Escalada del conflicto y reacciones divididas

A medida que el conflicto crece, los precios de la energía se disparan y aumenta el número de muertos en Oriente Medio en una guerra que, según plantea el gobierno, quizá apenas esté en sus etapas iniciales. Trump dejó abierta la posibilidad de una participación militar más amplia de Estados Unidos, aludiendo que no descarta enviar infantería si es necesario.

Esto ocurrió mientras el secretario de Defensa, Pete Hegseth, les decía a los periodistas que el gobierno no se metería en el ejercicio "insensato" de anticipar "lo que haremos o no haremos". Trump expresó: "Yo no me pongo nervioso con respecto al envío de infantería; como dice todo presidente: 'No habrá soldados sobre el terreno'. Yo no lo digo. Yo digo: 'probablemente no los necesitemos', (o) 'si fueran necesarios'".

El presidente y sus principales asesores intentaron defender su enfoque mientras Irán continúa tomando represalias al lanzar drones y misiles contra Israel, bases estadounidenses en la región y vecinos del Golfo Pérsico. Israel y Hezbollah —la milicia respaldada por Irán en Líbano— también intercambiaron ataques el lunes, abriendo otro frente en el conflicto.

Preocupaciones dentro del movimiento MAGA

Trump regresó a la presidencia con la promesa de "Estados Unidos primero" para mantener al país fuera de "guerras eternas" que agobiaron a algunos de sus predecesores recientes. Sin embargo, ahora se encuentra en una guerra elegida por él mismo, lo que está generando preocupación de que Estados Unidos pueda verse arrastrado a otro conflicto prolongado en Oriente Medio.

Erik Prince, aliado desde hace tiempo y un destacado contratista de seguridad privada, manifestó el domingo en el podcast "War Room" de Steve Bannon: "No estoy contento con todo esto. No creo que esto haya ido en los intereses de Estados Unidos. Va a destapar una significativa caja de Pandora de problemas, caos y destrucción en Irán ahora". Prince añadió: "No veo cómo encaja esto con el compromiso MAGA del presidente. Estoy decepcionado".

Otros aliados destacados que cuestionan la decisión de atacar a Irán incluyen a Benny Johnson, presentador de YouTube; el influencer Andrew Tate, y el comentarista conservador Tucker Carlson. A pesar de esto, muchos de los aliados más firmes de Trump dicen que respaldan su decisión y no ven señales de un cisma en su movimiento.

El representante republicano Tim Burchett le dijo a una reportera: "No, señora, creo que Irán... ellos son actores maliciosos. Han matado a estadounidenses. En Irak suministran armamento. Hezbollah forma parte de su pacto y les han suministrado armamento y fondos. Y hacen negocios con los chinos, así que en absoluto. Creo que estamos bien".

Plazos y objetivos inciertos en la guerra

Trump comentó que la operación militar conjunta de Estados Unidos e Israel estaba "sustancialmente adelantada al cronograma", y calculó que tomaría de cuatro a cinco semanas cumplir los objetivos del gobierno, aunque señaló que podría requerirse más tiempo. "Tenemos capacidad para continuar mucho más allá de eso", sostuvo Trump.

Hegseth fue aún más impreciso sobre el plazo: "El presidente Trump tiene todo el margen de maniobra del mundo para hablar de cuánto tiempo puede o no puede tardar. Cuatro semanas, dos semanas, seis semanas. Podría adelantarse. Podría retrasarse". El jefe del Estado Mayor Conjunto, Dan Caine, advirtió que Estados Unidos prevé más bajas en la operación contra Irán.

El gobierno no ha precisado quién debería gobernar Irán tras la muerte del ayatolá Ali Jamenei y otros altos dirigentes al inicio del conflicto. Al lanzar las principales operaciones, Trump pidió a la Guardia Revolucionaria que depusiera las armas, aunque la experiencia histórica sugiere que el poder aéreo por sí solo difícilmente logrará el cambio de régimen que busca.

Presión internacional y riesgos nucleares

Israel está presionando a Trump para una operación sostenida que pueda asestar un golpe decisivo al gobierno clerical de Irán. Daniel Shapiro, exembajador de Estados Unidos en Israel, observó: "Creo que la mayor preocupación de los israelíes puede ser que el presidente Trump acepte… una especie de oferta temprana, declarando victoria. Creo que les gustaría ver que esto se prolongue más, con el apoyo del presidente".

Funcionarios del gobierno de Trump informaron en privado al Congreso que la inteligencia estadounidense no indicaba que Irán estuviera preparando un ataque preventivo contra Estados Unidos, aunque sí existía una amenaza general en la región por parte de sus misiles y fuerzas aliadas. Pese a ello, Trump sostuvo que Washington debía actuar ante el riesgo de que Irán desarrollara misiles balísticos capaces de alcanzar territorio estadounidense.

Teherán no ha reconocido estar construyendo misiles intercontinentales, aunque un informe público de la Agencia de Inteligencia de Defensa señaló que podría lograr esa capacidad hacia 2035 si así lo decidiera. El presidente también afirmó que Irán intentaba reactivar su programa nuclear tras los ataques estadounidenses de junio, que, según dijo, destruyeron tres instalaciones clave.

Sin embargo, Rafael Grossi, jefe del OIEA, señaló que aunque el programa nuclear iraní es "ambicioso", no existen pruebas de que busque fabricar armas nucleares. Irán, además, ha impedido inspecciones en sitios dañados. Kelsey Davenport, de la Asociación para el Control de Armas, advirtió que un cambio de régimen no es una estrategia viable de no proliferación y que el programa nuclear iraní no puede eliminarse por la fuerza, ya que el conocimiento técnico persistirá incluso con un nuevo gobierno.