Irán responde con bombardeos tras amenaza de Trump a su planta petrolera en Jark
La república islámica de Irán lanzó una nueva oleada de misiles contra sus vecinos del Golfo, a los que acusa de servir como plataforma para los ataques estadounidenses, mientras su capital, Teherán, se vio sacudida por explosiones. Esta escalada se produce después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, amenazara con destruir completamente la isla de Jark, que concentra el 90% de las exportaciones de petróleo iraní, junto con plantas eléctricas y de desalinización de agua.
Respuesta militar y advertencias cruzadas
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, socio de Trump en los ataques contra Irán, afirmó que más de la mitad de los objetivos militares iraníes han sido alcanzados, aunque se negó a establecer un plazo para concluir la operación, que ya dura más de un mes y está impactando severamente la economía mundial. Netanyahu declaró a la red estadounidense Newsmax: "Definitivamente la guerra está a más de la mitad, pero no quiero ponerle un calendario para terminarla".
Por su parte, el ejército israelí reportó que debió repeler misiles lanzados desde Irán, mientras medios iraníes confirmaron nuevas explosiones en Teherán que provocaron apagones en partes de la capital. Antes de estos bombardeos, Israel emitió en la plataforma X una advertencia a los residentes de una zona al oeste de la ciudad, indicando que atacaría infraestructura militar en el área.
Impacto regional y medidas económicas
Los ataques iraníes tuvieron consecuencias directas en varios países del Golfo:
- En Dubái, cuatro personas resultaron heridas por la caída de escombros de proyectiles interceptados, y un ataque causó un incendio en un buque cisterna kuwaití en el puerto.
- En Arabia Saudita, las autoridades dijeron haber interceptado ocho misiles balísticos, luego de que Irán llamara a Riad a "expulsar a las fuerzas estadounidenses".
Donald Trump advirtió a Irán que si no accedía a un acuerdo para terminar el conflicto, destruiría por completo la isla de Jark y arrasaría plantas eléctricas y pozos petroleros. Sin embargo, según el diario Wall Street Journal, Trump habría expresado a sus allegados que está dispuesto a terminar la guerra incluso si Irán no accede a reabrir el estrecho de Ormuz, crucial para el tránsito de hidrocarburos y bloqueado por Teherán desde el inicio del conflicto.
Medidas iraníes y rechazo internacional
Un comité del Parlamento iraní aprobó el cobro de peajes para los buques que atraviesan el estrecho de Ormuz, y la televisión estatal informó que Irán prohibiría el paso a Estados Unidos e Israel. Esta decisión generó el rechazo inmediato de Estados Unidos, cuyo secretario de Estado, Marco Rubio, declaró a la red Al Jazeera: "Nadie en el mundo lo puede aceptar".
El portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores iraní, Esmail Baqai, descartó cualquier negociación directa y aseguró que Washington únicamente envió una solicitud de conversar por intermediarios, incluyendo a Pakistán, que ha mediado entre ambos países.
Frente libanés y víctimas civiles
En otro frente del conflicto, Israel bombardeó Líbano, incluyendo el centro de Beirut, para golpear al movimiento proiraní Hezbolá, que lanzó proyectiles contra Israel en represalia por la muerte del líder supremo iraní, Alí Jamenei. La misión de paz de la ONU en Líbano reportó que dos cascos azules indonesios murieron el lunes cuando una explosión de origen desconocido destruyó su vehículo, y otro falleció el domingo.
El ejército israelí anunció que abrió una investigación para determinar a los responsables de estas muertes, mientras Indonesia pidió una reunión del Consejo de Seguridad de la ONU para discutir el caso.
Impacto económico y perspectivas
Ministros de Economía y jefes de los bancos centrales del G7 se reunieron en París para discutir el impacto de la guerra y medidas de ahorro de energía. Expertos en mercados advirtieron que una operación terrestre estadounidense o una mayor represalia iraní podrían llevar los precios del petróleo a niveles no vistos desde 2008.
Para agravar la presión, los rebeldes hutíes apoyados por Irán lanzaron misiles y drones el fin de semana contra Israel, amenazando la navegación en el mar Rojo. Mientras tanto, los residentes de Teherán intentan mantener cierta normalidad pese a la intensa seguridad. Fatemeh, una asistente dental de 27 años, comentó: "Cuando me siento en una mesa de la cafetería, aunque sea por unos minutos, casi puedo creer que el mundo no se ha acabado. Y luego vuelvo a casa, de vuelta a la realidad de vivir en guerra, con toda su oscuridad".



