Israel intensifica ofensiva con bombardeos en corazón de Beirut
Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) han elevado drásticamente la presión sobre el Líbano, extendiendo sus ataques desde los barrios chiitas del sur de Beirut hasta el mismísimo centro de la capital libanesa. Este jueves marcó un punto de inflexión cuando el Ejército israelí ordenó por primera vez la evacuación de una zona en el corazón de Beirut, advirtiendo específicamente sobre un edificio ubicado junto a la Universidad Sant Joseph, en el barrio de Bashura.
Advertencia previa y ataque inmediato
El portavoz militar israelí en árabe, Avichay Adraee, emitió un mensaje dirigido a los habitantes de la zona, indicando que se encontraban "cerca de una instalación perteneciente al grupo terrorista Hezbolá" y ordenándoles alejarse en un radio de 300 metros. Minutos después de esta advertencia sin precedentes para el centro de Beirut, comenzaron los bombardeos israelíes.
Este ataque constituye una respuesta directa al mayor asalto lanzado por Hezbolá contra Israel desde el pasado 2 de marzo, cuando la milicia chiita se unió al contraataque de sus aliados iraníes. La escalada actual se remonta a los bombardeos de Estados Unidos e Israel contra Irán que comenzaron el 28 de febrero.
Consecuencias humanitarias devastadoras
La madrugada de este jueves dejó un saldo trágico en Beirut: al menos doce personas fallecidas y otras 28 heridas en un ataque israelí contra una zona de playa con alta presencia de desplazados. Este representa el peor ataque en la capital libanesa desde que Israel inició su ofensiva aérea hace más de diez días.
Las cifras acumuladas desde el estallido de esta nueva guerra en Medio Oriente son alarmantes:
- 634 muertos confirmados
- 1,586 heridos
- Más de 800,000 desplazados
Exigencias israelíes y respuesta libanesa
El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, ha advertido claramente a las autoridades libanesas que Israel ampliará la ocupación terrestre del sur del Líbano para contener a Hezbolá "por su cuenta", si Beirut no demuestra capacidad para controlar y desarmar a la milicia chií.
Por su parte, el primer ministro libanés, Nawaf Salam, ha exigido sin éxito a la guerrilla proiraní que entregue las armas, intentando evitar precisamente lo que está ocurriendo: una nueva matanza de libaneses a manos israelíes, destrucción masiva y desplazamientos a gran escala.
La estrategia israelí busca presionar al máximo a las autoridades libanesas para que desarmen definitivamente a Hezbolá, utilizando ataques cada vez más audaces que ahora alcanzan el centro neurálgico de Beirut. Esta escalada marca un peligroso capítulo en el conflicto regional, con consecuencias humanitarias que continúan agravándose día tras día.
