El delicado equilibrio geopolítico de México bajo el gobierno de Sheinbaum
La presidenta Claudia Sheinbaum enfrenta un complejo escenario en las relaciones internacionales, particularmente con Estados Unidos, donde se debate constantemente entre la cooperación bilateral y la preservación de la soberanía nacional. No se trata simplemente de trasladar análisis psicológicos individuales a las dinámicas entre Estados, sino de comprender cómo en la geopolítica también existen relaciones de dominio y obediencia, o de soberanía y desacato, ante las presiones de una potencia capaz de influir en la voluntad del otro.
De la teoría a la práctica: Fromm y las relaciones internacionales
El filósofo Erich Fromm ofrece perspectivas esclarecedoras sobre este tema al diferenciar entre autoridad racional e irracional. Según Fromm, "la autoridad irracional se ejerce a través del miedo y la presión, gracias a la sumisión emocional del otro... Ésta es la autoridad de la obediencia ciega que se plasma en el sistema político de todos los regímenes totalitarios". En contraste, las relaciones civilizadas se caracterizan por la solidaridad y no por la dominación o sumisión.
Casos concretos de la relación bilateral
Recientemente, se han evidenciado varios aspectos de esta compleja relación:
- El Senado mexicano aprobó con 105 votos a favor y una abstención el ingreso de 19 elementos del Equipo 2 de los Navy SEALs de la Marina de Estados Unidos para actividades de adiestramiento a las Fuerzas Armadas de México.
- La presidenta Sheinbaum defendió los sobrevuelos de drones de la CIA en territorio mexicano, argumentando que forman parte de una cooperación de seguridad bilateral existente desde hace años y que se realizan con autorización del gobierno mexicano.
- Sin embargo, México mantiene límites claros: no a la incursión abierta de militares en territorio nacional (con excepciones específicas), no a ataques aéreos sobre suelo patrio, y no al ingreso masivo de tropas extranjeras.
Críticas y perspectivas divergentes
El jurista Lorenzo Córdova ofrece una visión crítica: "el gobierno mexicano se ha plegado completa y totalmente a las demandas de los gobiernos trumpistas blindando con militares, entre otras cesiones, primero la frontera Sur y ahora la Norte para frenar la migración, tal como nos lo exigió Estados Unidos". Según Córdova, México atiende y probablemente seguirá atendiendo las exigencias estadounidenses.
La presidenta Sheinbaum ha proclamado en múltiples ocasiones su orgulloso "NO" a ciertas imposiciones, pero la pregunta crucial persiste: ¿hasta dónde realmente se ha dicho no? El anhelo de México en sus relaciones con Estados Unidos se fundamenta en ideas de cooperación flexible, no en la obediencia a una autoridad irracional. Sin embargo, el equilibrio entre ambas posturas sigue siendo frágil y sujeto a constante evaluación.
Como complementa Fromm, las relaciones entre Estados deberían basarse en solidaridad y respeto mutuo, no en dinámicas de dominación. La administración de Sheinbaum navega este complejo terreno donde cada decisión en materia de seguridad, migración o cooperación militar es analizada bajo el lente de la soberanía nacional versus las realidades geopolíticas.
