Trump desmiente urgencia por pacto iraní en tensa reunión de gabinete
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, negó categóricamente estar "desesperado" por alcanzar un acuerdo de paz con Irán, durante una extensa reunión de gabinete transmitida desde la Casa Blanca. Este encuentro se produjo en medio de la operación militar conjunta entre Estados Unidos e Israel, que ha elevado las tensiones en la volátil región de Oriente Medio.
Diplomacia entre amenazas y afirmaciones contundentes
En declaraciones a los periodistas, Trump respondió a informaciones que sugerían su ansiedad por cerrar un pacto: "Hoy leí una noticia que decía que estoy desesperado por lograr un acuerdo. Es todo lo contrario. No me importa", aseguró el mandatario. Sin embargo, su discurso osciló entre amenazas reiteradas de "aniquilar" a Irán y afirmaciones de que el país persa estaba al borde de la capitulación.
"Quieren lograr un acuerdo. La razón por la que quieren lograr un acuerdo es que han quedado hechos mierda", afirmó Trump, utilizando un lenguaje característicamente directo. Acompañado por altos funcionarios como el secretario de Estado Marco Rubio y el jefe del Pentágono Pete Hegseth, el presidente estadounidense insistió en que Irán "rogaba" por un entendimiento, a pesar de que Teherán ha rechazado reiteradamente negociar directamente.
Detalles del proceso diplomático y críticas a aliados
Durante la reunión de 90 minutos, el enviado especial Steve Witkoff reveló por primera vez que Estados Unidos había enviado a Irán una "lista de acciones" de 15 puntos a través de Pakistán como mediador. Witkoff, quien encabezó conversaciones previas a los ataques, indicó que existen "fuertes indicios" de que Teherán estaría dispuesto a llegar a un acuerdo.
Trump también aprovechó para criticar duramente a los aliados de la OTAN, expresando su "decepción" porque la organización "no ha hecho absolutamente nada" para apoyar los llamados a enviar recursos navales y asegurar el estratégico estrecho de Ormuz. Este cuello de botella petrolero ha sido cerrado de facto por Irán, generando preocupaciones globales sobre el suministro de crudo.
El "regalo" iraní y el contexto de presión
En lo que describió como un gesto de buena voluntad, Trump afirmó que Irán había permitido el paso de diez buques petroleros por el estrecho de Ormuz, inicialmente anunciado como ocho. "Dijeron: 'Para demostrarles que somos auténticos y sólidos y que estamos ahí, vamos a dejarles pasar ocho buques petroleros'", comentó el presidente, sugiriendo que finalmente fueron diez las embarcaciones con pabellón paquistaní que atravesaron la zona.
Mientras tanto, Pete Hegseth, jefe del Pentágono, arremetió contra los medios por no apoyar la postura bélica de Trump, al tiempo que elogió al presidente por "hacer el trabajo del mundo libre". Hegseth afirmó: "Rezamos por un acuerdo y damos la bienvenida a un acuerdo. Pero mientras tanto... el Departamento de Guerra seguirá negociando con bombas", reflejando la dualidad de la estrategia estadounidense.
Panorama complejo sin soluciones inmediatas
La situación se desarrolla en un contexto donde los precios del petróleo se disparan y aumenta la presión política para evitar una guerra prolongada en Oriente Medio, justo el tipo de conflicto que Trump ha desdeñado en el pasado. El presidente calculó que "nos tomaría aproximadamente de cuatro a seis semanas cumplir nuestra misión", asegurando que a los veintiséis días ya estaban "extremadamente avanzados".
Witkoff resumió el delicado equilibrio diplomático: "Veremos adónde conducen las cosas y si podemos convencer a Irán de que este es el punto de inflexión, sin buenas alternativas para ellos, aparte de más muerte y destrucción". La Casa Blanca no respondió de inmediato a solicitudes de más detalles sobre los buques mencionados por Trump, dejando interrogantes sobre este aparente gesto de distensión.



