Trump ofrece recompensa por líderes iraníes mientras aliados históricos rechazan apoyo
Trump ofrece recompensa por iraníes; aliados rechazan apoyo

Trump ofrece recompensa por información de líderes iraníes mientras aliados históricos rechazan apoyo

Cuando George W. Bush decidió invadir Irak en 2003, se tomó la molestia de construir un amplio consenso internacional. Buscó el aval del Consejo de Seguridad de la ONU, articuló una alianza sólida con gobiernos como Estados Unidos, Inglaterra y España, presentó pruebas (aunque algunas fueran cuestionables) y forjó un apoyo internacional material. Países como Reino Unido, Australia, Polonia, Italia, España, Corea del Sur, Dinamarca, El Salvador, Honduras y Nicaragua aportaron tropas en combate.

Contraste histórico en el enfoque diplomático

Otros países como Portugal, Hungría, Ucrania, República Checa, Eslovaquia, Eslovenia, Estonia, Letonia, Lituania, Colombia, Malta y Chipre brindaron apoyo político o logístico. Rusia y China rechazaron la intervención de plano, mientras Francia y Alemania mantuvieron una actitud crítica pero no una condena activa.

Ahora, la situación con la administración Trump en relación con Irán y el Golfo Pérsico presenta un contraste dramático. La conducta de los socios históricos de Estados Unidos ha sido vacilante, negativa o de repudio explícito ante la oferta de recompensa por información de líderes iraníes.

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Rechazo unánime de aliados tradicionales

La Italia de la derechista Giorgia Meloni, la Alemania del conservador Friedrich Merz y la España del socialista Pedro Sánchez -todos por igual- han rechazado participar y han puesto en cuestionamiento la maniobra. Emmanuel Macron, presidente de Francia, ha sido categórico: "no fuimos informados ni participamos" de la iniciativa, la cual calificó como "fuera del derecho internacional".

Como señalaba recientemente la internacionalista Carla Norrolöff en una conferencia, Australia ha declarado que no enviará buques, mientras que Canadá ha descartado las operaciones ofensivas. Japón y Corea del Sur no han comprometido buques de guerra para misiones lideradas por Estados Unidos.

Erosión de las alianzas estratégicas

Gran Bretaña, el principal aliado europeo de Estados Unidos, hasta ayer comunicó que está debatiendo opciones con sus socios, sin considerar despliegue alguno. Esta mutación en las relaciones internacionales es más que un síntoma pasajero.

Los aliados que un día estuvieron dispuestos a comprometerse con Estados Unidos en sus estrategias e intervenciones globales, a subordinarse y arriesgarse bajo su liderazgo, han perdido esa determinación. Ya no tienen ese ánimo de colaboración incondicional que caracterizó décadas de política exterior estadounidense.

Las razones detrás del distanciamiento

No es solo la ilegalidad manifiesta de la intervención de Estados Unidos en Irán (bajo un régimen que muchos consideran odioso) sino la erosión política y diplomática acumulada de varios años, en los que Trump ha ninguneado y despreciado a sus aliados.

¿Y saben cuál ha sido su principal argumento para sostener ese menosprecio a Alemania, Inglaterra, España o Francia? Que su seguridad sale muy cara, una cuestión de dólares y centavos, un asunto del que necesita extraer "ahorros" del presupuesto norteamericano.

Cambio en la visión estratégica

Bajo otra perspectiva, Trump también arguye la necesidad de compresión presupuestal, menos gastos, austeridad a lo bestia, a nivel imperialista. Ese conjunto de alianzas en todo el orbe, de amarres diplomáticos, apoyo político y asistencia en las crisis internacionales "son demasiado costosas", una carga neta que bajo la visión de Trump ya no es un activo estratégico valioso para Estados Unidos.

La estrechez de miras, la miopía y la mezquindad autoritaria a escala global se ha revelado ahora como en ningún otro episodio de la política internacional. Como lo han advertido Joseph Nye, Dani Rodrik y muchos otros autores norteamericanos, esa capacidad de convocatoria global ha sido más importante que el poderío militar material, pero es justamente lo que Trump está incapacitado para comprender.

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Legado histórico en riesgo

Nadie, en toda la historia de los últimos 300 años, mucho menos algún rival de Estados Unidos, ha sido capaz de igualar esa capacidad: más de 50 aliados a través de tratados internacionales y socios de seguridad formales. Solo los Estados Unidos construyeron el primer sistema de seguridad verdaderamente global de toda la historia.

Ni China ni Rusia (ni la Unión Soviética en su momento) han podido replicar este logro: sin dependencia ni coacción, encabezar una coalición mundial de países que, durante generaciones, eligieron voluntariamente vincular su seguridad a Estados Unidos.

Y esto es precisamente lo que está saltando por los aires en el Golfo Pérsico durante estos días aciagos. Vamos a necesitar mucha suerte para afrontar este desorden -que incluye el riesgo de una escalada nuclear- que implica el quiebre de la hegemonía norteamericana: cortesía de lo que muchos analistas describen como la ignorante plutocracia a la que se adscribe el señor Trump.