Cirugías de 3 millones de pesos: el desafío de salvar corazones infantiles en México
En México, la mayoría de los menores diagnosticados con enfermedades del corazón, conocidas como cardiopatías, que no reciben tratamiento médico oportuno, fallecen durante la adolescencia tras años de sufrimiento. Las barreras para acceder a una cirugía cardíaca son numerosas: económicas, geográficas, de manejo pediátrico, de infraestructura hospitalaria y propias del sistema de salud nacional.
El país solo brinda un 30% de cobertura para los tratamientos requeridos anualmente, lo que significa que siete de cada diez niños que nacen con un problema cardíaco deben esperar entre cinco y diez años para una cirugía, un plazo que a menudo resulta demasiado tarde debido a complicaciones, convirtiéndose en una carrera contra el tiempo por la vida.
El nacimiento de Corazón de Niño A.C.
En este contexto surge en Baja California Sur la asociación Corazón de Niño A.C., una organización sin fines de lucro que ofrece atención gratuita a familias con hijos que padecen cardiopatías, independientemente de su derechohabiencia. Todo comenzó con Diego, hijo de Audelia Villarreal y Gabriel Camargo, quien a los seis años necesitó un marcapasos por un bloqueo congénito en el sistema eléctrico del corazón, lo que obligó a sus padres a buscar tratamiento fuera del país.
Tras esta experiencia, en el año 2000 se sentaron las bases de lo que sería Corazón de Niño, desarrollando un programa médico riguroso que supera los estándares públicos para la detección y tratamiento de cardiopatías congénitas en menores. Para 2015, iniciaron proyectos médicos y jornadas de diagnóstico en Baja California Sur, donde el norte de la entidad carece de servicios médicos básicos, logrando que en 2016 la detección de casos se disparara.
Alianzas y modelo innovador
En 2017, se formó una alianza clave con hospitales y asociaciones como Amigos de los Niños de Cabo San Lucas, creando Unidos de Corazón. A esta colaboración se sumaron Hospitales Hospiten, Terumo como especialistas en cirugías cardíacas, Massimo para monitoreo de anestesia y Phillips de México para terapia intensiva, todos donando recursos para ofrecer un nivel médico comparable al de los mejores hospitales del país.
El éxito del programa llevó a la asociación a reinventarse, estableciendo protocolos claros y flujogramas que consolidaron un modelo flexible, capaz de extenderse a otras regiones de México donde se garanticen condiciones básicas. Esto permite integrar las tres grandes especialidades para tratar cardiopatías congénitas: cirugías de corazón abierto, cateterismo y electrofisiología.
La situación crítica en México
En el país, uno de cada cien bebés nace con una cardiopatía, lo que se traduce en entre 16,000 y 18,000 casos anuales. Se estima que 12,000 necesitarán un procedimiento correctivo en sus primeros años de vida, pero solo el 30% tendrá acceso a atención médica, dejando a aproximadamente 8,400 menores en listas de espera. De los 3,600 atendidos, unos 2,500 son casos críticos, con una tasa de supervivencia del 50% en 2023.
A nivel mundial, las cardiopatías congénitas detectadas al nacer mediante un tamiz cardíaco son potencialmente evitables, destacando la importancia de la detección temprana.
Funcionamiento y aportes de Corazón de Niño
Una cirugía de corazón abierto puede costar hasta 3 millones de pesos, por lo que Corazón de Niño A.C. no cobra por sus servicios a familias que, tras un estudio socioeconómico, no pueden pagar. A aquellas con capacidad económica, solo se sugiere una aportación simbólica como donativo, sin condicionar el servicio. El equipo médico, técnico y de apoyo dona completamente su trabajo, atendiendo a menores con o sin derechohabiencia.
México enfrenta graves barreras como falta de infraestructura, presupuesto inadecuado y desinformación sobre menores afectados. En 2021, Corazón de Niño logró que se publicara en el Diario Oficial de la Federación la implementación obligatoria del Tamiz Cardiaco al nacer. Ese mismo año, impulsaron la creación del Comité Mexicano para el Tamiz Neonatal Cardiaco, extendiéndose a Latinoamérica en 2022.
En 2023, se desarrolló un algoritmo especializado para México, y en 2024, se incluyeron los cinco Tamices Neonatales Integrales en la nueva Cartilla Nacional de Salud, dentro de la Ley General de Salud. Para noviembre de 2025, el Sistema Nacional de Protección para Niñas, Niños y Adolescentes (SIPINNA), junto con diez organismos médicos, avaló el procedimiento de Corazón de Niño como el idóneo para el país.
Avances y desafíos pendientes
Durante el Congreso Internacional de Pediatría en Ciudad de México en noviembre de 2025, se presentó un informe que confirmó un incremento del 140% en la detección de cardiopatías congénitas en México. Mientras en 2018 se detectaban 15 casos por cada 100,000 recién nacidos, para 2024 la cifra subió a 144, acercándose al rango internacional.
Sin embargo, la asociación señala que falta impulsar una Norma Oficial Mexicana (NOM) basada en un protocolo con efectividad del 99.6%. Aunque en 2021 se instruyó a la Secretaría de Salud emitir la NOM en 365 días, presuntamente no se ha cumplido desde 2022, lo que representa un obstáculo para corregir el alto índice de cardiopatías detectadas.
Corazón de Niño continúa su labor en Baja California Sur, demostrando que, a través de alianzas y compromiso social, es posible salvar vidas y transformar el panorama de la salud infantil en México.