La lucha de una enfermera que enfrentó la pandemia con ingenio y solidaridad
Cuando la pandemia de COVID-19 comenzó a azotar México, Lourdes Rodríguez Santoyo, una enfermera con 30 años de servicio en el Hospital General Tacuba ISSSTE, se convirtió en una de las primeras voces en denunciar públicamente la grave escasez de equipos de protección para el personal médico. Ante la desesperante falta de insumos, esta profesional de la salud de 51 años recurrió a una solución ingeniosa: fabricar sus propias caretas protectoras utilizando botellas de PET de tres litros.
Un llamado de auxilio que movilizó a la sociedad
El 26 de marzo de 2020, Exclésior publicó una nota titulada "Improvisan caretas con botellas de PET; acusan escasez de insumos ante pandemia", luego de que Lourdes lanzara un desesperado llamado a través de sus redes sociales. La enfermera solicitaba a la ciudadanía que la ayudaran a recolectar envases de refresco de plástico y acetatos para poder fabricar caretas que protegieran a sus compañeras, quienes estaban en contacto directo con pacientes contagiados.
"Esta solicitud de ayuda que hice lleva solamente 24 horas en las redes y ya ha sido impresionante la reacción y la solidaridad de los mexicanos", declaró Lourdes en aquel momento. "En menos de un día conseguí más de 100 acetatos y muchas personas se ofrecieron a hacer las caretas con las botellas de refrescos en sus propios domicilios".
Una batalla personal contra el virus
Lourdes no abandonó la primera línea de atención médica pese a las difíciles condiciones. En junio de 2020 sufrió su primer contagio de COVID-19, del cual logró recuperarse. Sin embargo, en diciembre enfrentó la enfermedad por segunda ocasión, y esta vez el desenlace fue trágico. Tanto ella como sus padres fallecieron a causa del coronavirus, sumándose a las 132,069 muertes registradas en México hasta ese momento.
La enfermera falleció el 17 de diciembre de 2020, después de 30 años de servicio ininterrumpido en el mismo hospital ubicado al poniente de la Ciudad de México. Según datos de la Secretaría de Salud, hasta el 4 de enero de 2021, 2,470 trabajadores de la salud habían perdido la vida a causa del coronavirus en el país.
La solidaridad entre colegas en momentos críticos
Durante su internamiento en terapia intensiva, sus compañeras del Hospital General Tacuba ISSSTE y de la Asociación Mexicana de Enfermeras Especializadas en Medicina Crítica y Terapia Intensiva A.C. (AMEEMCTI) le brindaron un apoyo extraordinario. Ante la escasez de medicamentos en el hospital, se movilizaron para conseguirle los sedantes y relajantes necesarios para paliar su sufrimiento.
Estela Juana Rodríguez, enfermera especialista en terapia intensiva y amiga de Lourdes desde hacía 35 años, fue una de las encargadas de buscar estos fármacos incluso en otros estados como Yucatán, donde todavía era posible encontrarlos. "Entre el personal de enfermería somos muy unidos", explicó Estela en entrevista para Grupo Imagen.
El legado de una luchadora incansable
A 289 días de aquella entrevista donde Lourdes relataba su iniciativa con las caretas, y 23 días después de su fallecimiento, sus compañeros la recuerdan como una de las primeras voces del personal de salud que denunció públicamente la falta de insumos en los hospitales de la CDMX. Con sus propias manos, llegó a elaborar más de mil caretas que distribuyó entre el personal médico.
Su preocupación por la pandemia surgió desde inicios de 2020, cuando a través de AMEEMCTI recibió advertencias de enfermeras de Italia y España sobre el potencial desastre de salud que enfrentaría México. "Estaba sumamente preocupada por todas las noticias que llegaban de Europa, por lo cual sólo pensaba en las estrategias a emprender para preservar la vida de sus compañeros", aseguró Estela.
El dolor acumulado del personal de salud
El homenaje que se rinde a Lourdes engloba también el dolor de muchas pérdidas. Estela Juana Rodríguez conoce personalmente a más de 500 elementos del personal de salud que murieron afrontando la pandemia, entre enfermeros, camilleros, médicos y administrativos.
"¿Sabes cómo nos sentimos al perder amigos y compañeros de trabajo de toda la vida y que todos los días te enteres de que alguien murió?", cuestionó Estela, quien ante este dramático escenario comenzó a impartir talleres de tanatología para ayudar a sus colegas a procesar el duelo.
El trauma no se limita a la pérdida de compañeros, sino que se extiende a los pacientes que atienden y que mueren en los hospitales. "Hay enfermeras que toman el taller de tanatología, que en el lapso de un mes han visto morir hasta 80 pacientes, algo que es traumático", relató Estela. "Antes yo era de las pocas enfermeras expertas en manejos mortuorios. Ahora ya lo es todo el personal de enfermería que se encuentra en primera línea de atención de COVID-19".
Un adiós cargado de emociones
A través de un mensaje en redes sociales, Estela Rodríguez le dio el último adiós a su amiga y colega: "Tu legado y ejemplo siempre formarán parte de la historia de la enfermería mexicana. Gran amiga, enfermera, excelente ser humano, siempre te recordaré. Vives en mí".
La historia de Lourdes Rodríguez Santoyo permanece como un testimonio del ingenio, la solidaridad y el sacrificio del personal de salud mexicano durante una de las crisis sanitarias más graves de la historia reciente. Su iniciativa con las caretas de PET no solo protegió a sus compañeros, sino que inspiró a muchos otros a buscar soluciones creativas ante la adversidad.



