Hospitales de Houston al borde del colapso por avance del coronavirus
Houston, reconocida por albergar la mayor cantidad de hospitales y centros de investigación médica a nivel mundial, se encuentra peligrosamente cerca de ser desbordada por el rápido avance del coronavirus en Estados Unidos, específicamente en el estado de Texas. La situación ha sido descrita por expertos como una inundación imparable, poniendo en jaque la capacidad del sistema de salud.
Una inundación implacable
Faisal Masud, director de cuidados intensivos del Houston Methodist Hospital, ha estado en la primera línea desde el inicio de la pandemia. Él compara el aumento de casos con una inundación desatada, señalando que no han tenido descanso. "Esto ha sido implacable para nosotros", asegura Masud, quien también destaca la tensión física y emocional que enfrentan los trabajadores de la salud, preocupados no solo por su bienestar, sino también por el de sus familias.
Capacidad al límite en el Texas Medical Center
El Texas Medical Center, un vasto complejo fundado en 1945 que abarca aproximadamente 13 kilómetros cuadrados, ha visto cómo sus recursos se ven superados. Los hospitales comenzaron a transformar camas convencionales en unidades de cuidado intensivo después de que las camas especializadas resultaran insuficientes. En el área metropolitana de Houston, con 6.5 millones de residentes, solo había 128 camas de cuidado intensivo disponibles según reportes recientes de funcionarios de salud pública.
"No podemos expandir y seguir expandiéndonos", advierte Masud. "La gente que no tiene COVID-19 no podría ser atendida a tiempo, y los pacientes no pueden recibir ambulancias a tiempo, lo que conduce a daños y a la muerte".
Condiciones miserables en los hospitales
En el United Memorial Medical Center, otra institución local, la unidad dedicada al coronavirus está a punto de desbordarse. Los pacientes presentan síntomas graves, como demacración severa, posiciones fetales y alucinaciones horribles. Las condiciones para los trabajadores de salud son descritas como miserables, ya que enfrentan la enfermedad con doble máscara, guantes y tres capas de batas protectoras.
Muchos de estos profesionales duermen solo unas pocas horas por noche y toman descansos en una pequeña y abarrotada sala de espera, evidenciando el agotamiento extremo que afecta al personal médico.
Reapertura prematura y medidas insuficientes
Texas fue uno de los primeros estados en reactivar actividades económicas, permitiendo desde el 1 de mayo que restaurantes y tiendas en Houston reabrieran con capacidad reducida, seguidos por bares y salones de belleza. Sin embargo, en semanas recientes, esta ciudad se ha convertido en un foco del virus, con al menos 2,250 pacientes con COVID-19 hospitalizados actualmente en el área de Houston.
El gobernador Greg Abbott, un republicano, declaró obligatorio el uso de mascarilla en la mayor parte del estado, solo seis días después de ordenar el cierre de bares recientemente abiertos. A pesar de esto, restaurantes, centros comerciales, salones de belleza y boleras siguen operando, lo que ha generado críticas por parte de funcionarios locales.
Lina Hidalgo, una funcionaria del condado de Harris, parte de Houston, ha expresado su deseo de imponer una prohibición de salir de casa, argumentando que esperar solo conducirá a más pérdidas de vidas y un dolor prolongado para la economía.
Preocupación por una nueva ola de infección
Entre los funcionarios de salud hay una creciente preocupación por una nueva ola de infección tras el fin de semana del 4 de Julio, tradicionalmente marcado por reuniones familiares, barbacoas y fuegos artificiales. Masud ruega por una estabilización o disminución en la trayectoria de casos, enfatizando la importancia de mantener la distancia social sin necesidad de aislamiento total.
"No quiero que la gente esté aislada socialmente, sino que mantenga la distancia social", aclara, subrayando la necesidad de medidas preventivas para evitar un colapso total del sistema sanitario en Houston.
