Cirugía de Mohs: tratamiento pionero contra cáncer de piel en sector público
Cirugía de Mohs: pionera en sector público contra cáncer de piel

En México, la reconocida dermatóloga Leticia Boeta Ángeles realiza desde hace varios años un innovador tratamiento para casos de cáncer de piel, con una alta tasa de éxito y satisfacción de los pacientes. En entrevista con Crónica, la jefa del Servicio de Dermatología del Hospital Juárez del Centro (HJC) de la Secretaría de Salud destaca que la cirugía de Mohs es un procedimiento que permite curar algunos tipos de cáncer de piel al eliminarlo de manera menos invasiva para la piel del paciente.

¿Qué es la cirugía de Mohs?

La cirugía de Mohs, considerada el tratamiento de oro para el cáncer de piel, consiste en extirpar el tejido por capas y secciones, codificando cada una con números y colores. Luego se analiza en el microscopio para determinar si hay células cancerosas, y se continúa extrayendo tejido hasta asegurarse de que no quede ningún rastro. Este método permite preservar la mayor cantidad de tejido sano posible, facilitar la reconstrucción y lograr altos niveles de curación: 99% para tumores no tratados previamente y 90% para aquellos ya tratados con otros procedimientos.

Pionera en el sector público

El Hospital Juárez del Centro es pionero en el sector público en realizar la cirugía de Mohs, lo que, según la doctora Boeta, es motivo de orgullo pero también implica gran responsabilidad y carga de trabajo. La especialista, única certificada por el American College of Mohs Surgery, cuenta con 30 años de experiencia en esta técnica y ya forma escuela, con cinco generaciones de especialistas en Cirugía Dermatológica y Cirugía Micrográfica de Mohs. Inicialmente reconocidos por la Universidad de Hidalgo, a partir de 2025 lo serán por la UNAM. Actualmente, el programa cuenta con siete egresados y dos residentes en formación.

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La importancia de formar especialistas

La doctora Boeta advierte que esta técnica se inició en Estados Unidos en 1930, y México lleva casi un siglo de retraso. Por ello, subraya la necesidad de difundir más la técnica y formar más especialistas. En Estados Unidos se realizan hasta diez casos por día quirúrgico, mientras que en su hospital hacen dos.

Vocación y pasión por la dermatología

La doctora Boeta confiesa que al salir de la Facultad de Medicina de la UNAM no pensaba en dermatología. Fue su hermana quien le sugirió esa especialidad, y tras su fallecimiento, decidió estudiarla para honrarla. Aunque al principio no le gustaba, pronto le tomó cariño. Se formó en el Hospital Manuel Gea González y luego viajó a Estados Unidos para capacitarse con el doctor Richard Bennett. Tras dos años, regresó a México y desde hace cinco años comparte sus conocimientos.

Para ella, su profesión no es un trabajo, sino una pasión a la que se entrega con amor, incluso sacrificando tiempo personal y familiar. Su otra pasión es bucear y nadar, actividades que le permiten desconectarse. “Cuando buceo, no hay celular, nadie me puede encontrar”, comenta sonriente antes de regresar a su consulta, donde la esperan sus pacientes.

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