Tuberculosis respiratoria se dispara en México: 31% más casos en 2026
Tuberculosis respiratoria aumenta 31% en México en 2026

Tuberculosis respiratoria registra alarmante repunte en México durante 2026

En las primeras semanas de 2026, el sistema de vigilancia epidemiológica de México ha activado alertas sanitarias debido al incremento simultáneo de enfermedades prevenibles y transmisibles. Entre ellas, destaca con fuerza estadística la tuberculosis respiratoria, una patología que mostraba relativa estabilidad tras la pandemia de covid-19, pero que ahora experimenta un preocupante resurgimiento.

Datos contundentes: un aumento del 31% en casos confirmados

De acuerdo con el Boletín Epidemiológico de la Secretaría de Salud con corte al 31 de enero de 2026, México ha acumulado 1,289 casos confirmados de tuberculosis respiratoria en lo que va del año. Esta cifra representa un incremento del 31% en comparación con el mismo periodo de 2025, rompiendo la tendencia descendente observada después de la emergencia sanitaria por coronavirus.

Este repunte confirma un rezago acumulado en la detección y seguimiento de la enfermedad, atribuido en parte a un "efecto post-pandemia". Durante los años 2020 a 2022, miles de casos no fueron identificados debido a la priorización casi exclusiva de la atención por covid-19, lo que ha generado un desafío adicional para los sistemas de salud.

Distribución geográfica desigual: diez entidades concentran la carga

La distribución de los casos es marcadamente desigual en el territorio nacional. Diez entidades federativas concentran la mayor carga epidemiológica, lo que sugiere focos regionales de transmisión activa y posibles fallas en el diagnóstico oportuno. A continuación, se detallan los estados con mayor incidencia:

  • Veracruz encabeza la lista con 135 casos, posicionándose como el estado con mayor incidencia absoluta. Factores como densidad poblacional, ubicación estratégica y brechas socioeconómicas históricas han favorecido la circulación de la enfermedad.
  • Baja California reporta 125 casos, mientras que Nuevo León registra 115, destacando por un crecimiento del 40.7% respecto a 2025.
  • Chiapas, con 106 casos, sigue siendo una entidad altamente vulnerable debido a barreras de acceso a servicios de salud, alta movilidad poblacional y condiciones de marginación.
  • Tamaulipas suma 80 casos, con repuntes significativos en zonas urbanas y corredores migratorios donde el seguimiento clínico suele interrumpirse.

Completan este grupo de alto riesgo: Sonora, Tabasco, Jalisco, Guerrero y Chihuahua. La Ciudad de México también reporta casos, aunque en menor número; sin embargo, especialistas advierten que su alta densidad poblacional convierte incluso cifras moderadas en un riesgo de transmisión sostenida.

Perfil demográfico y factores de riesgo asociados

Desde el punto de vista demográfico, el patrón se mantiene consistente con los registros históricos del Programa Nacional de Tuberculosis: 67.8% de los casos corresponde a hombres y 32.2% a mujeres. Esta distribución refleja tendencias de larga data en la epidemiología de la enfermedad.

Los expertos en salud pública subrayan que la coexistencia de este repunte con brotes de sarampión —otra enfermedad viral altamente contagiosa que ha reaparecido en comunidades con esquemas de vacunación incompletos— representa un reto doble para el sistema de salud. Ambas patologías exigen detección temprana, seguimiento continuo y estrategias de prevención comunitaria, presionando aún más los recursos disponibles.

Transmisión, tratamiento y llamado a la acción

La tuberculosis respiratoria se transmite por vía aérea y puede permanecer latente durante años. Sin tratamiento, una persona infectada puede contagiar a entre 10 y 15 personas anualmente, según la Organización Mundial de la Salud. No obstante, las autoridades sanitarias enfatizan que es curable si se detecta a tiempo y se sigue de forma estricta un tratamiento antibiótico de al menos seis meses.

El llamado a la población es claro: no ignorar síntomas como tos persistente por más de 15 días, fiebre nocturna, sudoración excesiva o pérdida de peso inexplicable, y acudir de inmediato a los servicios de salud. El repunte observado en 2026 refuerza la necesidad urgente de fortalecer la vigilancia epidemiológica, recuperar coberturas de vacunación y garantizar la continuidad de los tratamientos, especialmente en los estados donde la enfermedad vuelve a ganar terreno.