Ante el elevado índice de cesáreas en la Ciudad de México, que alcanza hasta el 57% de los nacimientos, especialistas en salud materna promueven el parto natural como la opción más beneficiosa tanto para la madre como para el bebé. A pesar de que la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda el parto natural por encima de la cesárea, debido a una recuperación materna más rápida y un inicio de lactancia más eficaz, la capital mexicana presenta cifras que contrastan drásticamente con el máximo de 15% sugerido por el organismo internacional.
Falta de información, causa principal
Este fenómeno se debe, en gran medida, a la falta de información oportuna. La doctora Rosalba Fragoso, ginecóloga y obstetra con más de 25 años de experiencia, detalló que “una paciente de trabajo de parto se recupera más rápido, puede reincorporarse a su rutina de forma mucho más fácil, hay menos complicaciones obstétricas y menos complicaciones que en una cesárea”.
En tanto, Evelia Pensado, doula certificada y maestra de cursos psicoprofilácticos desde 1996, explicó que el beneficio también es para el recién nacido. “Además de la mamá, el bebé también hace un esfuerzo y con cada contracción se aprietan sus pulmoncitos y expulsa el líquido amniótico, eso hace que tenga mucha mejor oxigenación, mientras que en la cesárea el bebé nace por vía abdominal y no hace ningún esfuerzo”, destacó. “Durante el parto, la mujer segrega mucha oxitocina y la liberación de esa hormona permite el apego temprano entre mamá y bebé (y facilita el inicio de la lactancia)”.
La cesárea: herramienta de emergencia
La doctora Fragoso aclara que la cesárea es un procedimiento que debe tener una indicación médica precisa. “Se recurre a la cesárea cuando tienes un factor de riesgo como desprendimiento de placenta, acretismo placentario, un embarazo de gemelar, entonces, viene la indicación médica”, señaló. No obstante, existen casos donde la madre opta por la cirugía sin indicación médica. “En esos casos, es importante informarle a la paciente los riesgos de una cesárea que se da de forma electiva y no por recomendación médica”, explicó la especialista. Entre los posibles riesgos de una cesárea están las infecciones en la herida y hemorragias. “Si a esa persona le vuelven a hacer una cesárea (en su segundo embarazo) va a aumentar el riesgo de tener placenta previa o de un acretismo placentario”, alertó.
El poder de decidir
Respetar la dignidad de la madre y su capacidad de elección es el corazón del parto humanizado. “El enfoque de parto humanizado se refiere a que la paciente tiene que ser protagonista de su propio embarazo, de su propio parto (...) es informarle los derechos que ella va a tener en esa etapa tan importante y que pueda tomar decisiones acerca de cómo y dónde va a parir, y quién la va a acompañar”, expresó Fragoso. Para la doula Pensado, este modelo también involucra a la pareja. “El padre y la madre enfrentando juntos el nacimiento de su hijo. El parto humanizado es un parto de respeto, donde el personal de salud respeta las decisiones de la mamá sobre la forma en que quiere que nazca su bebé”.
La preparación es clave
Pensado aseguró que la preparación es clave y que, a través de cursos psicoprofilácticos, las madres lo hacen de manera física y mentalmente. “Físicamente con ejercicios que van a ayudar a la mamá con la musculatura, a hacerse más elásticas, a preparar músculos, tendones, ligamentos para el trabajo de parto, pues definitivamente es una especie de maratón”, subrayó. En el psicoprofiláctico también se trabaja la respiración para el parto y esa respiración se convierte en una herramienta poderosa para las madres, que la usan para aminorar las molestias y el dolor que causan las contracciones.
Un elemento fundamental es el plan de parto, donde la madre establece sus preferencias, desde parir en agua o tener libertad de movimiento, caminar, hincarse, usar la regadera, hasta decidir la posición. “Que la mamá diga ‘doctor, yo quiero que mi parto sea en agua, o no quiero estar acostada todo el tiempo, o quiero tener facilidad de movimiento, de pararme, hincarme, meterme a la regadera’”, indicó. Al respecto, Fragoso subrayó la importancia de que los hospitales ofrezcan espacios dinámicos. “Por la gravedad, la mamá se mueve y el bebé empieza a bajar, adopta una posición, el bebé va buscando su camino y es un trabajo dinámico entre la mamá y el bebé”, explicó.
Durante la labor de parto, la doula acompaña a la madre en momentos de contracciones muy fuertes supervisa su respiración, mientras la médica supervisa la seguridad clínica de ambos. Ambas expertas recordaron que, aunque la tradición moderna dicta parir acostada, se están retomando prácticas milenarias como el uso de banquitos mayas, sillas obstétricas o columbios, que facilitan el nacimiento y honran la autonomía de la mujer.
Beneficios del parto natural
- Recuperación más rápida: Al no ser una cirugía abdominal mayor, la madre suele ponerse de pie y caminar pocas horas después del alumbramiento.
- Menos riesgos: Se reducen las probabilidades de sufrir hemorragias graves, infecciones en la herida quirúrgica o reacciones adversas a la anestesia.
- Liberación de oxitocina: Conocida como la hormona del amor, ayuda a que el útero se contraiga más rápido para evitar hemorragias y genera una sensación de bienestar inmediata.
- Alta médica temprana: Generalmente, las madres que tienen un parto natural reciben el alta médica mucho antes que quienes pasan por una cesárea.
- Beneficios para el bebé: Al pasar por el canal de parto, el tórax del bebé se comprime, lo que ayuda a expulsar el líquido amniótico de sus pulmones y reduce el riesgo de dificultades respiratorias al nacer.
- Colonización intestinal: El contacto con las bacterias beneficiosas del canal de parto ayuda a colonizar el intestino del bebé, lo que favorece el desarrollo de sus defensas.
- Estimulación del bebé: El esfuerzo que realiza el bebé durante las contracciones estimula sus niveles de alerta y mejora la oxigenación de sus tejidos.
- Contacto piel con piel: Facilita el contacto piel con piel desde el primer segundo, lo que regula la temperatura del recién nacido y estabiliza su ritmo cardíaco.
- Inicio de lactancia: El proceso hormonal natural del parto envía señales inmediatas al cuerpo de la madre para iniciar la producción de calostro.
- Reflejo de succión activo: Un bebé que nace por parto natural suele estar más alerta y tiene un reflejo de succión más activo de manera inmediata.



