La doctora Jessica Liliana Vargas Neri, orgullosa egresada de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), recibió al equipo de Crónica en su laboratorio del edificio de Farmacia de la Facultad de Química, donde desarrolla investigaciones centradas en farmacovigilancia. Fue galardonada con el Premio Mujeres en Ciencias Biológicas y de la Salud 2025: Matilde Montoya, en la Categoría C, Candidata a Investigadora Nacional, por sus estudios en farmacovigilancia enfocados en identificar la cardiotoxicidad de ciertos quimioterapéuticos empleados principalmente en tratamientos pediátricos contra el cáncer.
Objetivo de la investigación
La doctora en epidemiología clínica explica que el propósito de su trabajo es determinar los riesgos asociados a ciertos medicamentos, para que al ser recetados se consideren los efectos adversos y puedan prevenirse. En el caso de la cardiotoxicidad, se refiere a los daños que algunos fármacos causan directamente al corazón, especialmente aquellos utilizados en terapias oncológicas. A diferencia de otros medicamentos, estos no actúan de forma específica contra las células malignas, sino que afectan a todas por igual, generando efectos como caída del cabello, disminución de defensas y daño cardíaco o cardiopatía.
El trabajo de la doctora Vargas Neri consiste en reportar el descubrimiento de estos efectos adversos junto con los factores que los propician, con el fin de evaluar si pueden prevenirse mediante la administración de medicamentos protectores del corazón. La cardiotoxicidad no siempre se manifiesta de inmediato; puede tardar años en generar daños. La especialista señala que, en casos donde los quimioterapéuticos no pueden sustituirse o modificarse, se emplea una relación riesgo-beneficio para determinar si los pacientes que se salvan gracias al tratamiento superan en número a aquellos que presentan daños adversos.
Descubrimiento clave
Al inicio de su investigación sobre cardiotoxicidad, casi no había reportes de muertes por este tipo de daños. Su trabajo llevó a su equipo a descubrir por qué la incidencia no generaba efectos adversos tan graves en la población mexicana. Encontraron que en la población pediátrica, la incidencia de daño cardíaco por quimioterapéuticos es del 6.2 por ciento, mucho menor en comparación con países como Estados Unidos, donde la incidencia alcanza hasta el 20 por ciento. Este beneficio se explica por las mejoras genéticas de los mexicanos, que no presentan variantes de riesgo. “Todos los medicamentos tienen riesgos. El punto es que el riesgo no supera al beneficio”, afirma la doctora.
Retos de la investigación en México
Como profesora de la Facultad de Química, la doctora Vargas Neri plantea los desafíos que enfrentan los investigadores en el país, especialmente los recién graduados interesados en unirse al campo, pero que se topan con falta de plazas, escasas oportunidades de desarrollo económico y altas exigencias para acceder a becas. En su labor docente, se dedica a alentar a sus estudiantes con potencial para formarse como investigadores, tal como sus mentores la impulsaron a ella. Sin embargo, las ganas y habilidades a veces chocan con las necesidades económicas, ya que los jóvenes buscan independizarse y tienen metas que requieren solvencia monetaria, la cual inicialmente no ofrece el campo de la investigación. Por ello, muchos desisten y optan por trabajar en la industria privada, donde obtienen mayores ingresos.
Desafíos específicos para las mujeres
La experta en farmacovigilancia resalta que las mujeres enfrentan obstáculos adicionales debido a cuestiones biológicas y estereotipos sociales. Por ejemplo, los retrasos en sus carreras al decidir ser madres, ya que este proceso requiere un periodo de separación de sus labores habituales para adaptarse al nuevo ritmo de vida. Ella misma vivió esta situación el año pasado, cuando priorizó su maternidad y puso en pausa sus escritos, investigaciones y su carrera en general. Situaciones similares ocurren desde las primeras etapas académicas, cuando las estudiantes con períodos menstruales complicados deben seguir cumpliendo con sus deberes, muchas veces siendo el sostén de sus hogares.
Impulso de la UNAM a la investigación
Desde el nivel licenciatura, la UNAM ofrece diversas opciones para que los estudiantes de Química Farmacéutico Biológica orienten sus trayectorias hacia la investigación. La doctora Jessica Liliana considera que la tesis como modalidad de titulación sigue siendo el preámbulo para adentrarse en este mundo, ya que sirve como entrenamiento para aprender a buscar literatura, plantear problemas y discutir resultados. Otra ventaja es la oportunidad de realizar posgrados, como el que se impulsa actualmente en la Facultad de Química en Farmacia Clínica, que es accesible incluso para personas que trabajan, permitiendo el acercamiento con pacientes desde sus propios espacios laborales. La docente también destaca la amplia colaboración interinstitucional que facilita el intercambio cultural y académico.
El futuro de la farmacovigilancia
El interés de Jessica Liliana Vargas Neri por la ciencia comenzó en una pequeña biblioteca local de Tulancingo, Hidalgo, donde se alimentó su curiosidad por la biología y la química, intereses que luego se convirtieron en su vocación. Con la seguridad de seguir una carrera que uniera el quehacer científico y la ambición de pertenecer a la máxima casa de estudios, ingresó a la Facultad de Química para desarrollar las habilidades que la han catapultado como una de las mujeres más destacadas en su campo.
Actualmente, su trabajo se centra en el estudio de la resistencia antimicrobiana, un problema de salud pública mundial. Sus investigaciones han virado hacia la farmacovigilancia de los antibióticos, evaluando su seguridad y planteando la pregunta: ¿por qué se da la resistencia microbiana? El objetivo es determinar la dosis precisa que debe recibir un paciente de antibióticos, primero para lograr el efecto terapéutico y segundo para evitar la resistencia del microbio. “Nosotros lo que estamos analizando es que la dosis de los antibióticos que se le administra a los pacientes no sea un problema para que se dé la resistencia antimicrobiana. ¿Cómo lo miramos? Pues a través de diversos modelos; lo que queremos hacer es determinar cuál es la dosis precisa que debe recibir un paciente. A lo que estamos virando es a la individualización de la dosis”, concluye.



