Especialistas advierten sobre falta de apoyo estatal para la divulgación científica en México
En el marco del coloquio La comunicación de la ciencia, coordinado por Silvia Giorguli Saucedo, miembro de El Colegio Nacional, junto con los científicos Julia Tagüeña y José Seade, se llevó a cabo la presentación del dossier Otros Diálogos “Las dos caras de Minerva: ciencia y divulgación”. Este evento reunió a destacados especialistas quienes analizaron los desafíos actuales de la comunicación científica en el país.
Inversión insuficiente y falta de continuidad
Juan Pedro Laclette, especialista en inmunología, señaló durante su participación que "actualmente es tan importante hacer divulgación de la ciencia como producir ciencia", pero lamentó que "la inversión siempre ha sido la principal limitante". En referencia a su artículo "La importancia de la divulgación científica en México", incluido en el dossier, Laclette recordó que, aunque México cuenta con una infraestructura académica considerable con más de un centenar de universidades y centros de investigación, "no ha habido continuidad en el apoyo a la ciencia".
El inmunólogo destacó la ausencia de una política de estado integral en educación, ciencia, humanidades, tecnología e innovación, situación que, según él, hace que la divulgación científica adquiera un papel fundamental. Como ejemplo, mencionó la revista Ciencia, órgano oficial de difusión de la Academia Mexicana de Ciencias, que se publica sin interrupción desde hace 85 años pero que actualmente ya no recibe patrocinio estatal, dependiendo principalmente de la Universidad Autónoma Metropolitana.
Responsabilidad institucional y democratización del conocimiento
Ana Covarrubias, presidenta de El Colegio de México y moderadora de la sesión, subrayó que "la divulgación se vuelve una responsabilidad de nosotros como instituciones públicas", ya que manejan fondos públicos que deben destinarse a esta labor esencial. Por su parte, la física mexicana Julia Tagüeña, autora del artículo "Comunicación de las ciencias para la transformación social", explicó que la comunicación científica ha experimentado cambios enormes gracias a las redes sociales, las cuales han combatido el modelo de déficit donde el científico era visto como el único experto.
Tagüeña destacó que "con las redes hay una democratización del conocimiento científico", fomentando un modelo dialógico de comunicación. Sin embargo, advirtió sobre los riesgos de manipulación en estas plataformas, citando movimientos como los antivacunas, y enfatizó que "sin las ciencias no hay futuro para la humanidad".
Diversidad en la divulgación y nuevos desafíos
Maia Miret, directora de la revista ¿Cómo ves?, destacó el valor de las publicaciones impresas que, aunque requieren meses para consolidarse, ofrecen un elemento de pausa en un mundo digital acelerado. Miret enfatizó que "la divulgación no es un todo monolítico" y que es una mala idea que todas las instituciones funcionen a la misma velocidad o hablen del mismo tema simultáneamente.
Finalmente, la bióloga María del Carmen Sánchez Mora, autora del artículo "Cuarenta años en la divulgación de la ciencia", criticó la percepción errónea de que antes de la comunicación pública de la ciencia no existía nada valioso. Explicó que hoy esta comunicación incluye periodismo, comunicación institucional y divulgación a través de diversos medios, y que "la comunicación de la ciencia sin la 'P' es un componente esencial del quehacer científico".
Los especialistas coincidieron en la necesidad de recuperar el apoyo público para la divulgación científica, destacando su importancia para promover la conciencia social sobre la relevancia de la ciencia en el desarrollo nacional.