El sorprendente sistema reproductivo de los pulpos revelado por la ciencia
Un equipo internacional de doce investigadores de universidades de Estados Unidos, Japón y Suecia ha descubierto un mecanismo reproductivo extraordinario en los pulpos que protagoniza la portada de la prestigiosa revista Science. Estos animales solitarios, que solo se encuentran esporádicamente para aparearse, poseen un brazo especializado capaz de detectar y fecundar a las hembras sin necesidad de contacto visual.
El hectocotilo: un órgano sensorial especializado
"Previamente habíamos descubierto que ese brazo estaba especializado para el apareamiento, pero se desconocía que fuese un órgano sensorial mediante el cual los pulpos reconocen a sus parejas y las fecundan", explica Nicholas Bellono, profesor de Biología Molecular de la Universidad de Harvard y uno de los autores principales del estudio.
Durante el apareamiento, el brazo especializado llamado hectocotilo se desliza hasta el manto de la hembra, localiza el oviducto reproductor y deposita un paquete de esperma denominado espermatóforo. Este apéndice contiene un surco especial para transportar el material genético desde los testículos del macho hasta la punta de la extremidad.
Experimentos reveladores en condiciones controladas
Los investigadores realizaron múltiples experimentos con la especie Octopus bimaculoides del Pacífico para comprender mejor este sistema sensorial:
- Colocaron pulpos machos y hembras a ambos lados de una barrera opaca en un tanque de agua salada con pequeñas aberturas para los tentáculos
- Observaron que incluso sin señales visuales, el macho podía alcanzar el otro compartimento, encontrar a la hembra e insertar la punta del hectocotilo en su manto
- Las hembras frecuentemente aceptaban este acercamiento y permanecían cerca del separador
- Ambos individuos detenían todo movimiento, a veces durante más de una hora, para completar la transferencia de esperma
"Se aparearon a través del separador. Lo que supone la demostración más sencilla y clara de que pueden reconocerse mutuamente utilizando únicamente la sensación química sin necesitar el contacto corporal completo", destaca Pablo Villar, investigador de la Universidad de Harvard y coautor del estudio.
La señal química de las hembras: la progesterona
Los científicos descubrieron que las hembras emiten una señal química específica que los machos reconocen:
- Los emparejamientos ocurrían incluso en completa oscuridad, pero cuando se acercaban dos machos, no intentaban aparearse
- El análisis de tejidos de órganos reproductores femeninos reveló moléculas precursoras de progesterona, un esteroide femenino
- Experimentos con hectocotilos amputados expuestos a progesterona mostraron movimientos vigorosos del apéndice
- Los machos exploraban tubos recubiertos de progesterona como si fueran el manto de una hembra, pero ignoraban tubos con otras sustancias químicas
La complejidad sensorial de los tentáculos de pulpo
La biología de los pulpos es notablemente compleja:
- Los brazos exploran el fondo marino como ocho lenguas musculosas
- Una sola ventosa contiene aproximadamente 10.000 células sensoriales
- La mayoría de las 500 millones de neuronas del pulpo se distribuyen en los tentáculos, no en el cerebro
- Estos apéndices pueden funcionar de forma autónoma
"Nos sorprendió descubrir que el hectocotilo estaba salpicado de sensores iguales a los de los demás tentáculos y que los machos no lo suelen usar para explorar o buscar alimento. Lo mantienen cerca del cuerpo, enrollado, y no lo utilizan para explorar el fondo marino sino para aparearse", apunta Villar.
Implicaciones evolutivas del descubrimiento
Mediante técnicas de tinte y secuenciación de células individuales, los investigadores revelaron que los tejidos del hectocotilo están densamente entretejidos con nervios y células sensoriales que confirman su función químico-sensorial. Identificaron un receptor específico que responde con fuerza a la progesterona, una hormona que se ha mantenido a lo largo de la historia evolutiva.
Este sistema de señalización sexual ejemplifica lo que los biólogos denominan "selección diversificadora" para agudizar las distinciones entre especies estrechamente emparentadas. La progesterona, perfeccionada evolutivamente, ayuda actualmente a los pulpos machos a reconocer posibles parejas de su propia especie y distinguirlas de otras.



