Dra. Patricia Clark: La mujer que transforma la salud pública desde sus raíces
En las oficinas del Consejo de Salubridad General, la doctora Patricia Clark hace una pausa en su apretada agenda para compartir no solo su trayectoria profesional, sino también las experiencias que han moldeado a la mujer y líder que es hoy. Reconocida reumatóloga con maestría y doctorado en Ciencias Médicas por la Universidad McMaster en Canadá y la UNAM, Clark subraya que su éxito se debe en gran parte al "matriarcado maravilloso" del que proviene.
Raíces familiares y vocación médica
"Vengo de un matriarcado maravilloso con una abuela y una madre fantásticas. Dos mujeres extraordinarias, trabajadoras, responsables y tesoneras", comparte la Secretaria del Consejo de Salubridad General. Esta educación, donde nunca existieron diferencias con su hermano, la impulsó a alcanzar todas sus metas, convirtiéndose en la primera mujer doctora de su familia.
Su vocación médica se consolidó durante experiencias tempranas: "Mi mamá y mi tío Luis Raúl, que era cirujano, confirmaron que esa era mi vocación", recuerda. A los 17 años, viajó desde Chihuahua para ingresar a la Facultad de Medicina de la Universidad La Salle, donde descubrió su pasión por la ciencia, la investigación y el trato humano con pacientes.
Liderazgo en salud pública y perspectiva de género
Desde su posición en el Consejo de Salubridad General, Clark enfatiza la importancia de incidir en políticas de salud que beneficien a toda la población. Con un posdoctorado en la Universidad de California en San Diego, la doctora ve los desafíos no como problemas, sino como retos que deben enfrentarse con determinación.
Reflexiona sobre los avances para las mujeres en medicina: "Hoy las mujeres vivimos tiempos más gratos que en el pasado, cuando se vivió acoso laboral, sexual, incluso diferencias en infraestructura hospitalaria". Actualmente, alrededor del 65% de la matrícula en la Facultad de Medicina de la UNAM son mujeres, un progreso que celebra aunque reconoce que aún falta camino hacia la verdadera equidad.
"Debemos seguir trabajando para que realmente esta equidad el día de mañana sea general", afirma, destacando la importancia de que las mujeres accedan a puestos políticos, académicos, empresariales y de reconocimiento en igualdad de condiciones.
Pasiones personales y equilibrio vital
Fuera de la medicina, Clark comparte múltiples intereses que enriquecen su vida:
- Lectura y escritura: Pertenece a un club de lectura y aunque escribe principalmente sobre medicina, le encantaría incursionar en literatura con relatos cortos o novelas.
- Artes escénicas: Amante del baile, el cine y el teatro, confiesa que su "máximo sería estar en una obra de teatro", especialmente en teatro experimental.
- Ejercicio y viajes: Comienza sus días a las 5:30 am con actividad física, y cuando puede, viaja para conocer otras culturas.
Como madre, habla con regocijo de sus dos hijos: William, arquitecto y filósofo, y Natalia, artista conceptual. "El núcleo familiar es pequeñito", aclara con humor, "soy una abuela estéril porque mis hijos son modernos y no quieren casarse ni tener hijos".
Filosofía de vida y liderazgo colaborativo
Al preguntarle si cambiaría algo de su vida, responde con convicción: "Nada de mi vida lo cambiaría. Quien soy ahora es por mi trayectoria". Aprecia tanto los privilegios como las carencias y retos que enfrentó, aprendiendo especialmente de las experiencias difíciles.
Sobre su estilo de liderazgo, es categórica: "La palabra jefa me da ronchas, nunca asocio la jefatura con algo amable". Prefiere coordinar acciones, fomentar la comunicación y llegar a acuerdos justificados, creando un ambiente donde su equipo se sienta valorado y creativo.
Los fines de semana los dedica a sí misma, a la lectura, su familia, amigos y actividades culturales como conciertos en la Sala Netzahualcóyotl. Esta capacidad de equilibrio, combinada con su compromiso con la salud pública y la equidad, define a la doctora Patricia Clark como una líder transformadora en el panorama médico mexicano.



