Chilaquiles en el desayuno: ¿Un hábito saludable o un riesgo nutricional diario?
Chilaquiles en el desayuno: ¿Saludables o riesgosos?

Chilaquiles en el desayuno: ¿Un hábito saludable o un riesgo nutricional diario?

Crujientes, picosos y reconfortantes, los chilaquiles ocupan un lugar privilegiado en el desayuno mexicano, pero cuando se convierten en una rutina matutina, surge la pregunta inevitable: ¿son realmente una opción saludable para comenzar el día? Este platillo tradicional, elaborado con totopos de maíz bañados en salsa verde o roja y acompañados de ingredientes como queso, crema, pollo, huevo, frijoles o aguacate, puede variar desde una opción ligera hasta una comida altamente calórica, dependiendo de su preparación y frecuencia de consumo.

Calorías y grasas: El punto crítico a considerar

Una porción promedio de chilaquiles fritos con queso y crema puede aportar entre 600 y 900 calorías, lo que representa hasta la mitad del requerimiento diario de un adulto promedio, que oscila entre 1,800 y 2,400 calorías según edad, sexo y nivel de actividad física. Además, al freír las tortillas y añadir lácteos enteros, el contenido de grasa saturada se eleva considerablemente. Las guías nutricionales recomiendan que las grasas saturadas no superen el 10% del total de calorías diarias; en una dieta de 2,000 calorías, esto equivale a unos 20 gramos al día, y una porción abundante de chilaquiles puede aportar fácilmente entre 10 y 15 gramos.

En cuanto al colesterol, se aconseja mantenerlo por debajo de los 300 miligramos diarios en personas sanas. Si el platillo incluye huevo frito, queso y crema, el contenido puede acercarse rápidamente a ese límite, aumentando el riesgo cardiovascular.

El sodio: El enemigo silencioso en cada bocado

Otro aspecto relevante es el sodio. La Organización Mundial de la Salud recomienda no consumir más de 2,000 miligramos de sodio al día, equivalente a unos 5 gramos de sal. Entre la salsa, el queso, los frijoles refritos y los totopos salados, una porción de chilaquiles puede contener entre 800 y 1,500 miligramos de sodio, es decir, más de la mitad del límite diario en un solo desayuno. Un consumo elevado y constante de sodio se asocia con mayor riesgo de hipertensión arterial, enfermedades cardiovasculares y retención de líquidos.

Diversidad nutricional: La clave para un desayuno equilibrado

Aunque los chilaquiles pueden aportar carbohidratos, algo de fibra si se usan tortillas integrales, proteínas si se agregan pollo o huevo, y grasas saludables si incluyen aguacate, comerlos todos los días puede desplazar otros alimentos igualmente importantes, como frutas frescas, semillas, yogur natural o cereales integrales. Una alimentación equilibrada requiere variedad para cubrir necesidades de vitaminas, minerales y antioxidantes, y limitar el desayuno siempre al mismo platillo reduce esa diversidad esencial.

Cómo hacer los chilaquiles más saludables sin perder sabor

La buena noticia es que no es necesario eliminarlos por completo. Los chilaquiles pueden formar parte de una dieta balanceada si se implementan algunos ajustes sencillos:

  • Hornear o tostar las tortillas en lugar de freírlas para reducir el contenido de grasa.
  • Controlar la cantidad de aceite utilizada en la preparación.
  • Elegir queso fresco en porciones moderadas y sustituir la crema por yogur natural.
  • Preparar salsas caseras con bajo contenido de sal para disminuir el sodio.
  • Añadir verduras como nopales, espinaca o calabacita para incrementar el valor nutricional.
  • Acompañarlos con fruta fresca para equilibrar el desayuno y aportar vitaminas adicionales.

También es clave moderar la porción. Un plato pequeño, acompañado de proteína magra y vegetales, puede ser suficiente sin exceder las recomendaciones calóricas, permitiendo disfrutar del sabor sin comprometer la salud.

¿Entonces, se pueden comer chilaquiles todos los días?

Consumir chilaquiles ocasionalmente no representa un problema para la mayoría de las personas sanas. El inconveniente surge cuando se convierten en una rutina diaria, especialmente si se preparan con abundante grasa, queso y sal. Como ocurre con muchos platillos tradicionales, el equilibrio es la clave. Disfrutarlos con moderación, ajustar los ingredientes y alternarlos con otras opciones nutritivas puede permitir que sigan siendo parte del menú sin comprometer la salud. En alimentación, incluso los sabores más tradicionales necesitan medida para mantener un bienestar óptimo.