Grasa visceral: el enemigo silencioso que causa Alzheimer y cáncer
Grasa visceral: cómo medirla y reducirla efectivamente

Grasa visceral: el enemigo silencioso que acecha incluso a personas delgadas

La grasa visceral, esa acumulación profunda en el abdomen que envuelve órganos vitales, se ha convertido en una amenaza silenciosa para la salud pública. A diferencia de la grasa subcutánea que se encuentra justo bajo la piel, esta grasa interna libera sustancias inflamatorias que desencadenan enfermedades graves, incluyendo Alzheimer, Parkinson y diversos tipos de cáncer.

El peligro metabólico de la grasa visceral

El doctor Ricardo Guzmán, especialista en Genética Humana con enfoque en microbiota intestinal y salud metabólica, advierte que incluso personas con peso normal pueden presentar niveles elevados de grasa visceral sin saberlo. "Su principal peligro radica en su comportamiento metabólico: libera sustancias altamente inflamatorias que afectan todo el organismo", explica el experto.

Estudios recientes publicados en el European Heart Journal revelan que quienes tienen más grasa visceral presentan un envejecimiento cardíaco acelerado, incluso en individuos físicamente activos o con peso saludable. Esta grasa se acumula alrededor de órganos como el hígado y el páncreas, alterando el metabolismo de grasas y azúcares, y generando una inflamación constante de bajo grado que aumenta el riesgo de aterosclerosis y enfermedades cardiovasculares.

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Cómo medir con precisión la grasa visceral

La medición precisa de la grasa visceral requiere tecnología especializada que va más allá de la báscula convencional. El doctor Guzmán recomienda el estudio In Body, disponible en laboratorios de todo el país, que mide grasa visceral, masa muscular y agua corporal de manera integral.

"La sugerencia es que nos evalúen de forma completa: cuánta grasa visceral tenemos, cuánta masa muscular, etcétera. Eso es lo más importante ahora", señala el especialista. Algunas nutriólogas especializadas también cuentan con este equipo avanzado de medición corporal.

La conexión crucial con la microbiota intestinal

La microbiota intestinal juega un papel determinante en la acumulación de grasa abdominal. Cuando existe un desequilibrio entre bacterias buenas y malas (disbiosis), las bacterias patógenas liberan toxinas que inflaman el intestino. "El 80% de nuestro sistema inmune lo tenemos en el intestino", destaca Guzmán.

Esta inflamación estimula el sistema inmune y libera sustancias que alteran el tejido adiposo, favoreciendo la acumulación de grasa visceral. La evidencia científica demuestra una conexión directa entre la composición de la microbiota intestinal y procesos clave como la inflamación, la permeabilidad intestinal y la formación de nueva grasa.

Estrategias efectivas para reducir la grasa visceral

El estilo de vida moderno, caracterizado por sedentarismo y consumo de alimentos procesados, ha creado lo que Guzmán denomina "esta pandemia de sobrepeso, obesidad y grasa visceral". Para combatirla, recomienda:

  1. Consumir prebióticos: Fibra natural presente en verduras, vegetales y frutas que alimenta las bacterias benéficas del intestino. Alimentos como ajo, cebolla, plátano verde, espárragos, avena y legumbres son excelentes fuentes.
  2. Preferir carbohidratos complejos: Como avena, arroz integral, quinoa y tubérculos, que evitan picos de glucosa y proporcionan energía sostenida.
  3. Incorporar probióticos específicos: Como el Bifidobacterium lactis BPL1, presente en algunos suplementos, que utiliza vías metabólicas para reducir grasa visceral.

"Cuando reduces grasa visceral, reduces inflamación, reduces lípidos como colesterol y triglicéridos, y mejoras la alteración de la microbiota intestinal. Es un círculo virtuoso", explica Guzmán sobre los beneficios integrales de estas estrategias.

Investigaciones científicas respaldan estos enfoques: estudios que combinaron probióticos con dieta mediterránea hipocalórica mostraron reducciones significativas en parámetros asociados con riesgo cardiovascular. La clave está en abordar el problema desde múltiples frentes: alimentación, microbiota y medición precisa.

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