Alerta de Salud: Estos Grupos de Personas Deben Evitar Pescados y Mariscos
Grupos que deben evitar pescados y mariscos por salud

Alerta Nutricional: Cuándo Evitar Pescados y Mariscos

Durante la temporada de Semana Santa y Pascua, el consumo de pescados y mariscos tradicionalmente se incrementa en México. Sin embargo, expertos en salud advierten que existen grupos poblacionales específicos que deben evitar o moderar significativamente el consumo de estos productos marinos para preservar su bienestar.

El Valor Nutricional y los Riesgos Potenciales

Según la Revista Digital de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), los pescados y mariscos constituyen una fuente importante de nutrientes esenciales. Estos alimentos aportan minerales como calcio, magnesio y fósforo, vitaminas A, D, E, B6 y B12, además de ácidos grasos poliinsaturados como el Omega 3, todos cruciales para el funcionamiento óptimo del organismo humano.

No obstante, el mismo artículo de UNAM Global alerta sobre períodos específicos donde se debe extremar precaución. Durante los meses más calurosos —mayo, junio, julio y agosto—, estos productos pueden descomponerse con mayor facilidad si no se conservan adecuadamente, generando problemas de salud. Tampoco se recomienda su consumo durante épocas de veda, cuando ciertas especies se reproducen, ni cuando existe presencia de marea roja, fenómeno natural donde proliferan algas tóxicas que pueden contaminar mariscos bivalvos como almejas.

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Identificando Productos Frescos y Seguros

Para garantizar el valor nutricional y evitar riesgos, es fundamental consumir pescados y mariscos en estado fresco. La Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) establece indicadores claros de frescura:

  • Un pescado fresco debe tener escamas bien adheridas, piel brillante, ojos claros y salientes, y un olor suave a mar.
  • La carne debe sentirse firme al presionarla ligeramente; si se siente aguada o excesivamente dura, probablemente ha sido congelada por mucho tiempo.
  • En mariscos, los crustáceos deben presentar caparazón duro y cabezas translúcidas, mientras los moluscos frescos se venden con conchas cerradas.
  • Otros signos de calidad incluyen colores brillantes en la superficie, olor a mar limpio (no a amoníaco) y ausencia de manchas o partículas extrañas.

Grupos de Población con Restricciones Específicas

Mujeres embarazadas: La Dra. Ana María Román Guindo, en un artículo del Hospital Universitario La Moraleja, indica que este grupo debe evitar completamente el consumo de mariscos crudos por riesgo de infecciones. El pescado puede consumirse únicamente cuando está bien cocido y previamente congelado. Los mariscos cocidos también son permitidos, pero requieren una cocción meticulosa para prevenir enfermedades como salmonelosis, anisakiasis o toxoplasmosis.

Mujeres en lactancia o buscando embarazo: La Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos recomienda que este grupo consuma solo 2 o 3 porciones semanales (225-340 gramos) de especies con bajo contenido de mercurio, como sardina, boquerón, salmón, trucha o tilapia. Deben evitarse completamente especies con concentraciones elevadas de mercurio, ya que este metal afecta el desarrollo del sistema nervioso del bebé.

Niñas y niños: Aunque el Comité de Nutrición de la Asociación Española de Pediatría y el Programa Perseo del Ministerio de Sanidad recomiendan incluir pescado en la alimentación infantil, también aconsejan evitar especies con altas cantidades de mercurio. Este metal, que llega a los océanos por contaminación industrial, se transforma en metilmercurio y se acumula en ciertos peces.

Adultos mayores: La Agencia de Protección Ambiental señala que las personas mayores o con afecciones médicas son más vulnerables a contaminantes presentes en pescados y mariscos. Por ello, se recomienda moderar su consumo y seleccionar únicamente productos seguros y de procedencia verificada.

Personas con alergia: Cuando existe alergia a estos alimentos, el cuerpo identifica proteínas del pescado o marisco como amenazas, desencadenando una respuesta inmunitaria que libera histamina y causa síntomas adversos. En estos casos, la evitación completa es la única medida preventiva efectiva.

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En conclusión, mientras los pescados y mariscos ofrecen beneficios nutricionales significativos, su consumo debe abordarse con conocimiento y precaución, especialmente durante temporadas específicas y para los grupos poblacionales identificados como vulnerables. La consulta con profesionales de la salud y la verificación de la frescura y procedencia de los productos marinos son prácticas esenciales para una alimentación segura.