Obesidad cuadruplica riesgo de depresión: especialistas alertan sobre crisis de salud mental
Obesidad cuadruplica riesgo de depresión, alertan expertos

Obesidad cuadruplica riesgo de depresión: especialistas alertan sobre crisis de salud mental

Especialistas en salud han emitido una alerta contundente: la obesidad puede elevar hasta cuatro veces el riesgo de desarrollar depresión y otros problemas de salud mental. Las personas que viven con esta condición a menudo enfrentan estigmatización y discriminación por su apariencia física, lo que exacerba significativamente el impacto psicológico. Este fenómeno no es meramente estético, sino una cuestión médica profunda que requiere atención urgente y multidisciplinaria.

Mujeres en mayor vulnerabilidad por mecanismos biológicos

Emma A. Chávez Manzanera, coordinadora de la Clínica de Obesidad y Trastornos de la Conducta Alimentaria del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán (INCMNSZ), explicó a Excélsior que los procesos hormonales y biológicos incrementan el riesgo de que las mujeres con obesidad sufran problemas de salud mental. "Las mujeres son más vulnerables por muchos mecanismos biológicos. Por ejemplo, el síndrome de ovario poliquístico y otros procesos hormonales ocasionan un mayor riesgo de depresión o ansiedad", indicó la especialista.

Chávez Manzanera detalló que esta situación puede manifestarse durante la etapa reproductiva o incluso en el envejecimiento, haciendo crucial la atención en salud mental. "La obesidad ya no depende solo del control de peso, sino de cambios propios de la mujer, como la menopausia, que provoca ganancia de peso por procesos fisiológicos independientes de la dieta o actividad física", sostuvo. Añadió que, aunque no todas las personas con obesidad desarrollarán problemas mentales, la prevalencia oscila entre 30% y 50%, aumentando con grados más severos de la enfermedad.

Estigmatización social agrava la crisis psicológica

Iñaki Villanueva, director del área médica de obesidad de Lilly México, enfatizó que el reto social es dejar de ver la obesidad como un tema estético y reconocerla como una enfermedad crónica con componentes biológicos, genéticos y ambientales. "Lo primero es reconocer que la obesidad es una enfermedad crónica, no un problema estético. Las personas se sienten juzgadas, lo que las deprime y las hace evitar pedir ayuda", dijo.

Villanueva explicó que la estigmatización impacta psicológicamente y puede desencadenar enfermedades de salud mental. "Los médicos debemos dar acompañamiento libre de sesgo y estigma. Muchos pacientes no buscan ayuda por miedo al juicio, por lo que es crucial derivarlos a especialistas para una atención integral", señaló. Este enfoque multidisciplinario no solo trata el origen del aumento de peso, sino que mejora la calidad de vida y aumenta el apego a tratamientos a largo plazo.

Diagnóstico oportuno y abordaje integral son clave

Fernando Pérez Galaz, cofundador de la Fundación Obesidades, subrayó la importancia de un diagnóstico oportuno al iniciar el tratamiento de la obesidad. "Se debe evaluar si la persona sufre depresión, ansiedad o trastornos de la conducta alimentaria. Sin atender estos aspectos, los avances serán limitados", expuso.

Pérez Galaz destacó que la depresión y ansiedad pueden manifestarse de diversas formas, como el trastorno por atracón, donde la persona come sin control a pesar de no tener hambre. "El 30% de los pacientes con un índice de masa corporal superior a 30 tiene trastorno por atracón, y el 80% no está diagnosticado", puntualizó. Esto resalta la necesidad de analizar factores genéticos, biológicos y ambientales, y derivar a especialistas en salud mental cuando se detecten puntajes altos de ansiedad o depresión.

En resumen, la obesidad representa una crisis de salud pública que va más allá del peso corporal, afectando profundamente la salud mental. Los expertos insisten en un abordaje compasivo y multidisciplinario para combatir tanto la enfermedad física como el estigma social asociado.