Obesidad y Depresión: Un Vínculo Peligroso que Exige Atención Integral
En el marco del Día Mundial de la Obesidad, especialistas en salud han lanzado una alerta contundente: la relación entre el sobrepeso y los trastornos mentales, particularmente la depresión, constituye un círculo vicioso letal que debe abordarse con urgencia. Lejos de ser una cuestión meramente estética, la obesidad es una enfermedad crónica y multifactorial que incrementa significativamente el riesgo de problemas psicológicos.
Un Riesgo que se Multiplica: Hasta Cuatro Veces Más Probabilidades
Fernando Pérez Galaz, cofundador de la Fundación Obesidades, explicó en entrevista que la conexión entre obesidad y salud mental es bidireccional. Las personas con obesidad frecuentemente enfrentan estigmatización y discriminación por su apariencia física, lo que puede elevar hasta cuatro veces la probabilidad de desarrollar depresión. "Entre mayor grado de obesidad se tenga, mayor será el riesgo de deprimirse", señaló el bariatra, destacando que aunque la enfermedad se manifiesta en el cuerpo, su origen radica en el cerebro.
Este estigma social genera sentimientos de soledad, baja autoestima y aislamiento, factores que agravan condiciones como la ansiedad y afectan incluso la calidad del sueño. Pérez Galaz enfatizó que, al iniciar cualquier tratamiento para la obesidad, es crucial evaluar la salud mental del paciente, ya que sin atender aspectos como la depresión o los trastornos alimentarios, los avances serán limitados.
Mujeres en Mayor Riesgo: Factores Hormonales y Biológicos
Emma A. Chávez Manzanera, coordinadora de la Clínica de Obesidad del INCMNSZ, destacó que las mujeres son particularmente vulnerables. "Los procesos hormonales, como el síndrome de ovario poliquístico o la menopausia, aumentan el riesgo de que las mujeres con obesidad sufran depresión o ansiedad", indicó. Estos cambios fisiológicos, independientes de la dieta o actividad física, pueden provocar ganancia de peso y, con ello, mayores problemas de salud mental durante etapas reproductivas o de envejecimiento.
Sin embargo, la especialista aclaró que no todas las personas con obesidad desarrollarán trastornos mentales, pero la prevalencia oscila entre un 30% y 50%, incrementando con el grado de obesidad. Una evaluación correcta permite tratar los orígenes de la ganancia de peso, mejorar la calidad de vida y aumentar el apego a los tratamientos a largo plazo.
Abordaje Multidisciplinario: Clave para Romper el Estigma
Iñaki Villanueva, director del área médica de obesidad de Lilly México, subrayó la necesidad de cambiar la percepción social. "La obesidad es una enfermedad crónica con componentes biológicos, genéticos y ambientales, no un tema estético", afirmó. El estigma hace que muchos pacientes eviten buscar ayuda por miedo al juicio, lo que retrasa el acceso a atención especializada.
Villanueva insistió en que los médicos deben ofrecer acompañamiento libre de sesgos y derivar a los pacientes a especialistas en salud mental, como psiquiatras o psicólogos, para un manejo integral. Esto es esencial, dado que trastornos como el atracón afectan al 30% de las personas con obesidad y, en el 80% de los casos, no están diagnosticados.
Cifras Alarmantes en México
La magnitud del problema en el país es preocupante:
- Aproximadamente 74.6 millones de mexicanos viven con obesidad.
- De estos, 62 millones son adultos mayores de 20 años.
- 8.7 millones son adolescentes de 12 a 19 años.
- 3.9 millones son niños de 5 a 11 años.
Estos datos refuerzan la urgencia de abordar la obesidad como una crisis de salud pública que requiere intervenciones multidisciplinarias, combatiendo el estigma y priorizando la salud mental para romper el círculo vicioso que pone en riesgo a millones de vidas.



