Reducir el azúcar antes de los 2 años podría prevenir enfermedades cardíacas, según estudio histórico
Galletas, magdalenas, snacks de fruta y zumos son comunes en la infancia, pero nuevas investigaciones sugieren que reducir el azúcar en bebés y niños pequeños puede ser crucial para la salud cardíaca futura. Un estudio publicado en The BMJ analiza cómo la restricción de azúcar antes del nacimiento y durante los primeros dos años de vida disminuye significativamente el riesgo de desarrollar problemas cardíacos graves en la edad adulta.
Metodología y hallazgos clave
El equipo liderado por Jiazhen Zheng, estudiante de doctorado en la Universidad de Ciencia y Tecnología de Hong Kong en Cantón, China, utilizó un experimento natural basado en el fin del racionamiento de azúcar en el Reino Unido en 1953. Compararon a 63,433 adultos nacidos entre 1951 y 1956, con una edad media de 55 años y sin enfermedad cardíaca al inicio. De estos, 40,063 estuvieron expuestos al racionamiento temprano, mientras que 23,370 no lo estuvieron.
Los investigadores rastrearon historiales médicos para identificar casos de infarto, insuficiencia cardíaca, latidos irregulares, ictus y muertes relacionadas. Los resultados mostraron reducciones notables en el grupo expuesto al racionamiento:
- 20% menos riesgo de enfermedades cardíacas en total
- 25% menos riesgo de infarto
- 26% menos riesgo de insuficiencia cardíaca
- 24% menos riesgo por latido cardíaco irregular
- 31% menos riesgo de ictus
- 27% menos riesgo de morir por enfermedad cardíaca
Además, los problemas cardíacos en este grupo aparecieron hasta 2 años y medio más tarde en la vida, vinculado a menores tasas de diabetes e hipertensión, factores de riesgo clave.
Implicaciones para la salud pública y limitaciones
Durante el periodo de racionamiento, la ingesta diaria de azúcar se limitó a menos de 40 gramos, y a los bebés menores de 2 años no se les permitía azúcar añadida. Estos límites coinciden con las recomendaciones nutricionales actuales, que aconsejan evitar bebidas azucaradas y alimentos procesados para niños pequeños. Los autores subrayan que los primeros 1.000 días de vida, desde la concepción hasta los 2 años, son fundamentales para la salud a largo plazo.
Sin embargo, como estudio observacional, no puede probar causalidad directa, solo una asociación. Los investigadores carecían de registros dietéticos detallados individuales, pero consideran los resultados sólidos. En sus palabras, "Nuestros resultados subrayan el beneficio cardíaco de las políticas de la primera infancia centradas en el racionamiento del azúcar".
Para el futuro, sugieren más estudios que investiguen exposiciones dietéticas individuales y consideren interacciones entre factores genéticos, ambientales y de estilo de vida, con el fin de desarrollar estrategias de prevención personalizadas. Este hallazgo refuerza la importancia de políticas alimentarias tempranas para combatir enfermedades crónicas.