Organización pide no romantizar el alcohol en celebraciones del Día del Amor y la Amistad
La Red de Acción sobre Alcohol (RASA) hizo un llamado urgente para evitar la romantización del consumo de bebidas alcohólicas durante las celebraciones del Día de San Valentín o del Amor y la Amistad en México. Esta advertencia surge en un contexto donde se registran 112 muertes diarias relacionadas directamente con el consumo de alcohol en el país, según datos proporcionados por la coalición.
Estrategias de mercadotecnia que normalizan el consumo
En un comunicado oficial, RASA denunció que "la industria alcoholera ha normalizado el consumo mediante estrategias de comunicación que asocian sus productos con el afecto y la amistad", mientras que simultáneamente oculta los daños científicamente comprobados que genera esta sustancia. La organización identificó esta estrategia como uno de los mayores obstáculos para la salud pública en México actualmente.
Según el análisis de RASA, las empresas del sector han logrado integrar el alcohol en el tejido social y cultural mexicano a través de contenido persuasivo, presentándolo como "un facilitador esencial del afecto y la amistad". Esta normalización cultural se ve especialmente reforzada durante fechas como el Día de San Valentín, donde las campañas publicitarias intensifican estas asociaciones emocionales.
Impacto devastador en la salud de los mexicanos
El documento reveló cifras alarmantes sobre el problema del alcoholismo en México:
- 210 mil nuevos casos de enfermedades atribuibles al alcohol durante el último período reportado
- Enfermedades incluyen cirrosis hepática, pancreatitis, trastornos por uso de alcohol, siete tipos diferentes de cáncer y daño neurológico
- Seis de las diez principales causas de muerte en México están vinculadas al consumo de alcohol, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi)
La amplitud de estos daños explica por qué el consumo de alcohol representa una crisis de salud pública de dimensiones considerables en el país, afectando múltiples sistemas orgánicos y contribuyendo significativamente a la mortalidad nacional.
Organizaciones fachada y normalización cultural
RASA identificó que parte del problema radica en lo que denominó "organizaciones fachada" de la industria alcoholera, como la Fundación de Investigaciones Sociales A.C. (FISAC) o la Alianza Mexicana por un Consumo Responsable. Estas entidades, según la coalición, respaldan estrategias de mercadotecnia que promueven la normalización cultural del consumo en contextos sociales.
Ana Guevara, integrante de Voces Jóvenes por el Derecho a la Salud MxServicios a la Juventud, declaró: "Nuestra generación está empezando a notar la trampa. Nos hablan de 'consumo responsable' como si toda la carga estuviera en decisiones individuales, mientras las marcas invierten fortunas para que empecemos antes, tomemos más y asociemos el alcohol con identidad, rebeldía y éxito social".
Cambio generacional y medidas regulatorias
A pesar de la influencia de la industria, RASA destacó una tendencia positiva entre las nuevas generaciones. La Encuesta Nacional de Consumo de Drogas, Alcohol y Tabaco registró en 2025 una reducción del consumo anual en adolescentes que bajó al 17,8%, lo que representa un cambio cultural significativo entre los jóvenes mexicanos que están optando por vidas libres de alcohol y priorizando la salud mental y el bienestar físico.
Como parte de sus recomendaciones, la organización señaló que el aumento de impuestos especiales al alcohol y la regulación de su disponibilidad son las estrategias más costo-efectivas para reducir el consumo y, consecuentemente, la incidencia de enfermedades relacionadas. De acuerdo con el último informe trimestral de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), la recaudación por productos como tabaco, alcohol, bebidas azucaradas y alimentos de alta densidad calórica en México superó los 159.000 millones de pesos (aproximadamente 9,288 millones de dólares), con un incremento de casi 4% respecto a 2024.
La coalición mexicana, dedicada a impulsar políticas públicas para el control del consumo de alcohol, concluyó que es fundamental desvincular emocionalmente esta sustancia de las celebraciones afectivas y reconocer los graves riesgos que representa para la salud individual y colectiva de la población mexicana.



