Huerto Roma Verde envía copas menstruales a Cuba para combatir escasez de productos sanitarios
Envían copas menstruales desde México a Cuba por escasez

La solidaridad menstrual: una revolución desde el corazón de la Roma

En el centro neurálgico de la colonia Roma, donde el concreto ha cedido espacio al verdor, se gesta una iniciativa que trasciende fronteras y aborda una necesidad básica invisibilizada. El Huerto Roma Verde, un oasis urbano que desprende aromas de albahaca y tierra húmeda, se ha convertido en el epicentro de una misión humanitaria dirigida específicamente a las mujeres cubanas.

Un envío diferente en medio del bloqueo

Mientras los acopios tradicionales para Cuba se enfocan en alimentos y medicamentos básicos, en este espacio alternativo se prepara una carga especial: copas menstruales y toallas de tela reutilizables. La intensificación del bloqueo estadounidense contra la isla ha exacerbado una crisis particular que afecta directamente a la mitad de la población.

"Hay que pensar en la sangre", reflexiona Laia Cerqueda, cofundadora de esta iniciativa junto a Ixchel Aradia. "En la que baja cada veintiocho días, en un lugar donde falta el pan y falta la luz, pero donde sobre todo falta lo que ninguna lista oficial de donaciones anota primero".

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La precariedad menstrual en Cuba

La situación en la isla caribeña es crítica. Las toallas sanitarias han desaparecido casi por completo de los estantes comerciales. Cuando eventualmente llegan al mercado, su calidad es tan deficiente que se desintegran con el uso, generando incomodidad y estigma social.

Esta escasez ha forzado a miles de mujeres a recurrir a métodos peligrosos:

  • Trapos de tela sin esterilizar
  • Algodón industrial no diseñado para uso íntimo
  • Materiales que aumentan significativamente el riesgo de infecciones

Ixchel Aradia, partera de profesión, conoce profundamente la anatomía femenina y comprende los riesgos de estas prácticas improvisadas. "Conozco el cuerpo de las mujeres desde adentro, sé cómo se abre, cómo sangra y cómo se cura", explica con la autoridad de quien ha acompañado numerosos procesos reproductivos.

La copa menstrual como herramienta de autonomía

Juntas, estas activistas han transformado la Weycup -una copa menstrual de silicona que desarrollaron a través de Despiertas Escuela- en un instrumento de resistencia frente a la escasez. A diferencia de las toallas desechables que se agotan y contaminan, este dispositivo representa un capital de salud a largo plazo.

"Una sola copa menstrual puede liberar a una mujer de la preocupación por su periodo durante diez años", destaca Laia Cerqueda. "Estamos hablando de una década de autonomía corporal, de dignidad recuperada".

Los desafíos logísticos y financieros

El plan, aunque noble, enfrenta obstáculos considerables. El objetivo completo requiere aproximadamente 400 mil pesos mexicanos, mientras que hasta el momento solo han reunido alrededor de 90 mil. Sin embargo, la red de solidaridad se expande progresivamente.

Desde Venezuela, la marca Hackma Cup se ha sumado al esfuerzo preparando un lote de hasta mil copas menstruales. Paralelamente, Despiertas Escuela ha aportado 416 toallas de tela reutilizables de su propia producción.

Una revolución silenciosa con fecha de entrega

El reloj avanza inexorablemente hacia la fecha límite. Las cajas con donaciones se acumulan en la oficina de madera del huerto, originalmente diseñada para talleres de bioconstrucción y ahora transformada en centro de acopio.

"No sabemos exactamente con cuánto nos iremos", admite Ixchel Aradia, "pero tenemos la certeza de que el 21 de marzo aterrizaremos en Cuba con lo recolectado".

En el corazón de la colonia Roma se teje una revolución peculiar que no emplea balas ni discursos grandilocuentes, sino silicona médica y tejidos orgánicos. Una insurrección pacífica que reconoce que la dignidad menstrual es un derecho humano fundamental, especialmente en contextos de crisis económica y bloqueos internacionales.

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Mientras las cajas se sellan y se preparan para el viaje transcaribeño, el mensaje es claro: la solidaridad feminista trasciende fronteras y aborda necesidades específicas que los programas de ayuda tradicionales frecuentemente omiten. En esta lucha particular, cada copa menstrual enviada representa una victoria contra la precariedad y un paso hacia la autonomía corporal de miles de mujeres cubanas.