La frecuencia ideal para bañar a un bebé: consejos expertos de la UNAM
Una de las primeras inquietudes que enfrentan los padres al llegar a casa con su recién nacido es la rutina de higiene, específicamente, ¿cada cuánto se debe bañar a un bebé? Establecer una frecuencia correcta no solo evita prácticas innecesarias, sino que también contribuye de manera significativa a proteger su salud cutánea durante los primeros meses de vida, cuando la piel es especialmente delicada y vulnerable.
Recomendaciones iniciales para el recién nacido
De acuerdo con información difundida por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), el primer baño debe realizarse después de las primeras 24 horas de vida. Esta pauta se relaciona con la presencia de la vérnix caseosa, una sustancia blanquecina que recubre la piel del bebé y que se absorbe progresivamente, brindando protección natural e hidratación esencial.
Durante los primeros días en el hogar, la limpieza puede efectuarse con una esponja o toallita húmeda, evitando mojar el cordón umbilical hasta que cicatrice por completo. En esta etapa, no se aconseja el baño diario, ya que podría resecar la piel y alterar su barrera protectora.
Frecuencia adecuada según la edad y actividades
En cuanto a la frecuencia, la UNAM señala que, conforme el bebé crece, lo adecuado es bañarlo de dos a tres veces por semana. Más adelante, cuando comienza a gatear y tiene mayor contacto con el entorno, la frecuencia puede incrementarse a tres o cuatro baños semanales, dependiendo de sus actividades y necesidades específicas.
Para realizar el baño de forma segura, es crucial preparar con anticipación:
- Una tina para bebé, preferentemente con respaldo o soporte.
- La ropa que usará después del baño.
- Una toalla exclusiva para él.
Precauciones esenciales durante el baño
Entre las recomendaciones médicas destacadas por la UNAM, se encuentran:
- Mantener la temperatura del agua alrededor de los 37 grados centígrados, dentro de un rango de 36 a 38 grados.
- Colocar primero el agua fría y después la caliente para regular mejor la temperatura.
- Asegurar que el nivel del agua sea de entre 8 y 10 centímetros.
- Evitar corrientes de aire cerrando puertas y ventanas, ya que los bebés todavía no regulan de manera eficiente su temperatura corporal.
- Limitar la duración del baño a no más de 10 minutos.
Seguir estas recomendaciones permite que el momento del baño sea seguro, agradable y acorde con las necesidades reales del bebé, cuidando su piel y favoreciendo su bienestar desde los primeros días de vida. La atención a estos detalles no solo promueve la salud cutánea, sino que también fortalece el vínculo afectivo entre padres e hijos.



