Neurodivergencia en niños: comprendiendo las señales y el apoyo necesario
Si tu hijo se concentra de manera diferente, experimenta emociones con gran intensidad o aprende siguiendo su propio ritmo, este contenido está especialmente diseñado para ti. La neurodivergencia es un concepto que ha ganado relevancia en los últimos años, pero ¿realmente comprendes su significado y cómo puede manifestarse en los más pequeños?
¿Qué es la neurodivergencia y cuál es su origen?
El término neurodivergente fue acuñado en 1998 por la socióloga australiana Judy Singer, como parte de su tesis doctoral en la Universidad de Tecnología de Sídney. La idea central es poderosa y sencilla: cada cerebro funciona de manera única, y las diferencias neurológicas no deben verse como defectos, sino como formas alternativas de pensar, sentir, aprender y relacionarse con el mundo.
La Dra. Sandra Friedman, especialista en pediatría del desarrollo del Hospital Infantil de Colorado, enfatiza que ser neurodivergente no implica algo "malo" o "incorrecto", sino que la persona procesa la realidad de una manera distinta. Esta perspectiva invita a un cambio de paradigma, donde la diversidad cerebral es valorada y respetada.
Señales comunes de neurodivergencia en niños
Como padre o madre, es natural cuestionarse si ciertas conductas forman parte del desarrollo típico o si podrían estar relacionadas con la neurodiversidad. Según especialistas de Banner Health, estas son algunas señales que pueden orientarte:
- Atención y concentración: Dificultad para mantener la atención durante periodos prolongados, olvidos frecuentes o pérdida constante de materiales escolares.
- Interacciones sociales y emociones: Preferencia por jugar solo, evitación de actividades grupales o reacciones intensas ante cambios pequeños o contratiempos.
- Sensibilidades sensoriales: Taparse los oídos en entornos ruidosos, rechazo a ciertas prendas o alimentos debido a su textura o sensación.
- Aprendizaje y habilidades motoras: Dificultades en lectura, escritura o matemáticas, problemas con la motricidad fina como la escritura a mano, o un aprendizaje más efectivo mediante métodos visuales, prácticos o basados en el movimiento.
Es crucial recordar que una señal aislada no determina nada. Si tienes dudas, lo más recomendable es acudir con un especialista en desarrollo infantil para una evaluación adecuada y personalizada.
Estrategias para apoyar a un niño neurodivergente en casa
El acompañamiento oportuno puede marcar una diferencia significativa en la autoestima y el bienestar de tu hijo. Los expertos sugieren implementar las siguientes estrategias:
- Crear rutinas claras: Las estructuras predecibles ayudan a que el niño se sienta seguro y reduzca la ansiedad ante lo desconocido.
- Fomentar sus intereses: Seguir su curiosidad natural fortalece la motivación intrínseca y facilita el aprendizaje.
- Adaptar los espacios: Atenuar luces, bajar el volumen o reducir estímulos sensoriales puede prevenir la sobrecarga y mejorar la comodidad.
- Permitir pausas de movimiento: Los descansos activos favorecen la concentración y ayudan a liberar energía acumulada.
- Fomentar interacciones graduales: Actividades en grupos pequeños pueden fortalecer la confianza social de manera progresiva y menos abrumadora.
- Trabajar en equipo con escuela y terapeutas: La coordinación entre el hogar, la escuela y los profesionales de la salud permite crear estrategias consistentes y efectivas para el desarrollo integral del niño.
La importancia de la empatía y el respeto
La neurodiversidad nos recuerda que no existe una única forma "correcta" de aprender o de ser. Cada cerebro procesa la información de manera distinta, y comprender esta realidad nos ayuda a criar desde la empatía y el respeto. Si sospechas que tu hijo podría ser neurodivergente, buscar orientación profesional no significa etiquetarlo, sino brindarle las herramientas necesarias para que se desarrolle plenamente y alcance su máximo potencial.