La conexión crucial entre el sueño y el comportamiento infantil
Un niño que manifiesta conductas inquietas, aparenta ser hiperactivo o presenta berrinches frecuentes podría, en realidad, estar experimentando una deficiencia en su descanso nocturno. De acuerdo con expertos en descanso infantil, en numerosos casos los menores no son verdaderamente hiperactivos, sino que su organismo refleja un cansancio acumulado por no dormir las horas necesarias.
Antes de medicar, revisar el descanso
La asesora de sueño infantil y adulto, Patricia Beltrán, destacó en una entrevista que, antes de considerar medicación o diagnósticos más complejos, es fundamental evaluar si el niño está descansando adecuadamente. "Hay niños que son supuestamente hiperactivos, pero en el fondo están cansados. Antes de medicar a un niño, antes de todo, hay que revisar si está durmiendo lo suficiente", explicó la especialista.
Horas de sueño recomendadas por edad
El tiempo de descanso varía significativamente según la etapa de desarrollo. Durante los primeros años de vida, el sueño es esencial para el crecimiento físico y mental. A continuación, se detallan las pautas:
- De 6 meses a 3 años: aproximadamente 12 horas de sueño nocturno, complementadas con siestas durante el día.
- De 3 a 8 años: entre 10 y 12 horas de descanso nocturno, generalmente sin necesidad de siestas.
Dormir menos del tiempo recomendado puede desencadenar irritabilidad, dificultades de concentración o alteraciones conductuales, que a menudo se malinterpretan como hiperactividad.
Importancia del sueño para el desarrollo
El descanso no solo sirve para recuperar energía; durante la noche, el cuerpo lleva a cabo procesos vitales para el desarrollo infantil. Beltrán aclaró que la hormona del crecimiento se libera principalmente en la primera mitad de la noche. Si los niños se acuestan muy tarde o no descansan lo suficiente, esta producción puede verse comprometida. Esta hormona influye no solo en la estatura, sino también en procesos relacionados con tejidos, músculos y el desarrollo general del organismo.
Hábitos para promover un sueño de calidad
Para mejorar la calidad del sueño infantil, la experta sugiere establecer rutinas nocturnas que faciliten la relajación antes de dormir. Algunas recomendaciones clave incluyen:
- Evitar el consumo de azúcar o alimentos estimulantes antes de acostarse.
- Optar por una cena ligera y saludable.
- Tomar una ducha tibia antes de dormir.
- Leer un cuento o realizar actividades tranquilas.
- Reducir la intensidad de las luces en el hogar durante la noche.
- En ciertos casos, considerar el uso de antifaz para dormir.
Crear hábitos de descanso desde la infancia puede generar beneficios a largo plazo, según la asesora del sueño, contribuyendo a un mejor bienestar físico y emocional.
