Miles de mujeres inundan Guadalajara en la histórica marcha del 8M 2026
Marcha del 8M en Guadalajara reúne a 15 mil mujeres

Una marea verde y morada toma las calles de Guadalajara

Como cada año, miles de mujeres salieron a las calles de Guadalajara para conmemorar el Día Internacional de las Mujeres, pero esta edición de 2026 marcó un hito histórico con la participación de aproximadamente 15 mil personas. Este número representa un crecimiento exponencial desde principios de los años 2000, cuando las manifestantes apenas sumaban entre 100 y 250, una época en la que debían separarse para parecer más y enfrentaban insultos y miradas de incomprensión por parte de la sociedad.

La evolución del movimiento: de la marginalidad a la masividad

Las redes sociales han jugado un papel crucial en esta expansión, permitiendo que la conciencia feminista se disemine como nunca antes. La razón de este éxito radica en que las reivindicaciones resuenan profundamente en las experiencias vividas por las mujeres. A pesar del calor intenso, ríos de camisetas verdes y moradas se congregaron en el parque Morelos, organizándose en contingentes diversos. El ambiente fue predominantemente festivo, lleno de alegría por el reencuentro y la reafirmación de la lucha continua.

La diversidad de participantes fue notable: adultas mayores, adolescentes, personas con discapacidad, maestras, niñas, lesbianas, familiares de desaparecidas, mujeres trans y embarazadas. Todas unidas bajo un mismo propósito: tomar las calles para exigir cambios. Al ritmo de una batucada, la marcha inició, con consignas que reverberaron en el túnel de la calzada, creando una energía eléctrica y palpable, difícil de describir para quienes no la han experimentado.

Emociones y pancartas: un mosaico de luchas personales

En la marcha del 8M, los sentimientos fluyeron libremente: ternura, tristeza, esperanza, conexión y rabia. Las participantes se permitieron llorar y conmoverse, recordando que, al fin y al cabo, son mujeres. A medida que avanzaba la manifestación, se desplegaron pancartas con mensajes poderosos y personales, como:

  • “Soy la nieta de las brujas que no pudiste quemar”
  • “Niña: estamos luchando para el mundo que te mereces”
  • “Hoy es un hermoso día para terminar con el patriarcado”
  • “Esto es por ti, por mí, por todas”
  • “¿Dónde están nuestras hijas?”
  • “Ni Dios, ni amo, ni marido ni partido”
  • “Soy la maestra de las niñas que no vas a tocar”
  • “Anel: tu mamá marcha hoy por ti”
  • “Sin cuidados no hay vida, sin mujeres no hay cuidados”

Cada pancarta representaba una razón distinta para estar presente: una historia personal, una herida, una injusticia, una lucha específica, o incluso casos de desaparición o feminicidio en la familia. Todas las participantes, en diferente forma y medida, han experimentado la necesidad de combatir la estructura machista que oprime no solo a las mujeres, sino también a los pueblos, la naturaleza y a los propios hombres. Juntas, apostaban por un modelo de vida alternativo y más justo.

Reacciones y tensiones en el recorrido

El avance de la marcha fue lento, con el sol de frente, mientras espectadores observaban desde las banquetas y edificios. Algunos aplaudieron a distancia, otros desviaron la mirada, pero notablemente, no hubo insultos directos, a diferencia de años anteriores. Muchas personas mostraron su apoyo, y las manifestantes respondían con consignas como “Mujer, escucha: esta es tu lucha”. Algunas espectadoras se animaron a unirse, aunque fuera por una cuadra, sembrando la semilla para futuras participaciones.

En el camino, muchos negocios habían bajado sus cortinas o estaban tapiados, mientras que frente a las iglesias, grupos de fieles con paliacates azules custodiaban los inmuebles, rezando el rosario y mirando con ferocidad. El bloque negro de la marcha los ignoró inicialmente, pero al llegar al andador Escorza, los ánimos se caldearon. El Museo de las Artes fue objeto de asedio, con estallidos de vidrios que generaron incomodidad en algunas participantes y apoyo en otras. Los medios de comunicación se arremolinaron para capturar estos momentos, enfocándose en la violencia como un elemento noticioso.

Enfrentamientos y reflexiones finales

La policía cargó contra el bloque negro, con algunos agentes intentando impedir el paso y otros retirándose. Esto interrumpió performances y una banda musical que tocaba durante la marcha. Las opiniones se dividieron entre quienes apoyaban y quienes criticaban estas acciones, pero prevaleció un acuerdo tácito de respetar la diversidad dentro del movimiento: “todas para una y una para todas”.

Como cada año, se anticipa un debate intenso en redes sociales, lleno de desinformación y polémica. En medio de esto, resuena la frase del Obispo de San Luis Potosí: “Cuando no hay justicia, hay violencia”. Sin embargo, la marcha también estuvo llena de momentos de solidaridad, alegría y reivindicación pacífica, recordando que la lucha feminista es multifacética y persistente. Por Mariana Espeleta Olivera y Concepción Sánchez Domínguez-Guilarte, académicas del Centro Universitario por la Dignidad y la Justicia del ITESO.