Fútbol altera emociones: UNAM explica tormenta química cerebral
Fútbol altera emociones: UNAM explica tormenta química

El fútbol es mucho más que un deporte; para millones de aficionados representa una experiencia que altera mente y cuerpo de formas inesperadas. ¿Qué sucede realmente en el cerebro durante un partido? La ciencia ofrece respuestas que van más allá de la pasión deportiva.

La tormenta química del fútbol según la UNAM

Una investigación de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), publicada en 2023 en la Revista Global UNAM, detalla que ver un partido desencadena una verdadera tormenta química. El Dr. Víctor Manuel Rodríguez Molina, del Departamento de Fisiología de la Facultad de Medicina, explica que el fútbol actúa como un poderoso desfogue de sentimientos reprimidos.

Durante los 90 minutos de un encuentro, los espectadores experimentan contrastes emocionales extremos: pasan de la felicidad a la tristeza, de la angustia a la esperanza en segundos. “Nuestro cerebro tiene un ámbito racional, pero al ver deportes afloran emociones sin censura. Gritar, llorar o enojarse no es criticado; es un terreno permitido para vivir sentimientos con intensidad. Incluso quienes no gustan del fútbol se integran y contagian de la emoción colectiva”, señaló el especialista.

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El cerebro primitivo toma el control

¿Por qué algunos aficionados reaccionan con violencia, golpeando la televisión o peleando en estadios? La ciencia lo explica: al ver a su equipo favorito, la corteza prefrontal —encargada del razonamiento lógico— reduce su actividad. En su lugar, la amígdala, estructura cerebral que maneja emociones e instintos, asume el control. Esto activa el “cerebro primitivo”, provocando reacciones impulsivas y viscerales.

La montaña rusa química: endorfinas y frustración

El circuito de recompensa natural se alimenta de experiencias placenteras. Cuando el equipo anota un gol o gana un campeonato, el cerebro secreta endorfinas, generando placer y bienestar. Pero si el árbitro marca un penal en contra o el equipo pierde, el circuito decae. La derrota se procesa como una pérdida real, desatando frustración, estrés y enojo.

Impacto en la salud y cómo prevenirlo

Entender estos mecanismos es vital, pues los niveles de estrés cotidiano ya son altos. Sumar la tensión de un partido puede afectar la salud a largo plazo. Recordar que “el fútbol solo es un juego” es el primer paso para evitar que una victoria efímera o una derrota arruinen la semana o las relaciones personales. La próxima vez que veas un partido, recuerda que tu cerebro juega su propio partido en silencio. Mantén el control y disfruta del espectáculo.

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