NeuroTips: La ciencia detrás de no regañar a tu hijo durante un berrinche
La escena es familiar para muchos padres: estás en el supermercado con tu hijo, te pide una galleta, le dices que no, y su reacción es un estallido de gritos, llanto y hasta tirarse al suelo. En ese momento, la frustración puede llevarte a regañarlo, pero la neurocoach Sofía Díaz Pizarro explica por qué esta estrategia es contraproducente y ofrece una guía práctica para manejar estos episodios con calma y efectividad.
Los tres pasos esenciales para calmar un berrinche sin regaños
Sofía Díaz Pizarro, experta en neurocoaching, destaca que la clave está en la regulación emocional, tanto del adulto como del niño. A continuación, sus recomendaciones:
- Respira y calma tu cuerpo primero: "No puedes guiar si tú también estás en tormenta. Tu calma es su señal de seguridad", afirma la especialista. Antes de actuar, toma un momento para tranquilizarte, ya que tu estado emocional influye directamente en la respuesta del niño.
- Nombra lo que pasa, pero con juego: En lugar de confrontar, Sofía sugiere usar el juego para bajar la guardia emocional. Por ejemplo, puedes decir: "¿Quieres una galleta? Pero la galleta me dijo que todavía no quiere que la comas. Vamos a guardarla para que descanse". Este enfoque lúdico abre el diálogo y reduce la tensión.
- Da el límite con claridad y con conexión: Establece reglas de manera firme pero amorosa. Un ejemplo es: "Ahorita no hay galleta. Después de comer, sí. Ayúdame a cuidarla". Esto ayuda al niño a entender los límites mientras se siente apoyado.
La importancia de la coregulación en el desarrollo emocional
La neurocoach explica que los niños aprenden a regular sus emociones principalmente a través de la coregulación con adultos cercanos. La respuesta del cuidador modula directamente el sistema nervioso del niño, lo que es crucial para su bienestar psicológico.
"Cuando un adulto se regula primero, el niño tiene un modelo nervioso al que 'anclarse'. Este proceso, llamado regulación diádica, es uno de los pilares del desarrollo emocional sano", concluye Sofía Díaz Pizarro. Así, evitar el regaño no solo calma el berrinche inmediato, sino que fomenta habilidades emocionales duraderas.
En resumen, manejar berrinches con paciencia y estrategias basadas en la neurociencia puede transformar momentos de crisis en oportunidades de aprendizaje y conexión familiar.



