Psicóloga aclara: Ser therian no es un trastorno mental, sino una identidad animal
Ser therian no es trastorno, explica psicóloga sobre identidad animal

El fenómeno therian: Una identidad animal sin patología

El movimiento therian ha cobrado visibilidad entre adolescentes que se identifican simbólicamente con animales no humanos, generando preguntas sobre su naturaleza psicológica. Jóvenes que ladran, rugen o gatean pueden resultar desconcertantes, pero expertos aseguran que esta conducta no se clasifica como una enfermedad psiquiátrica.

¿Qué define un trastorno mental?

La psicóloga Elsa Garro detalla que para considerar una conducta como trastorno, deben cumplirse criterios clínicos específicos. "Se requieren al menos tres condiciones: la frecuencia del comportamiento, su duración y el grado en que incapacita para una vida funcional", explica. En el caso de los therians, la mera identificación con animales no implica una alteración mental, ya que no suele cumplir estos criterios.

Garro subraya que la adolescencia es una etapa de búsqueda de identidad y pertenencia. "No es casual que muchos jóvenes se identifiquen con este movimiento. Una hipótesis sugiere que los animales pueden percibirse como más confiables que los humanos", afirma, destacando el aspecto social y emocional detrás de esta tendencia.

Diferenciación con la zoantropía clínica

Los especialistas enfatizan que el fenómeno therian no debe confundirse con la zoantropía clínica, un síntoma psicótico raro y grave donde la persona cree literalmente ser un animal. Miguel Espinosa, psicólogo, aclara que en el therianthropy no hay pérdida de la realidad. "Actos como rugir o gatear pueden liberar límites sociales y resultar psicológicamente sanos", señala, aunque advierte que la atención debe centrarse en las consecuencias funcionales.

Espinosa precisa: "Solo nos preocuparíamos si esto genera disfuncionalidad social, familiar o personal, o si se pierde el contacto con la realidad". Esto subraya la importancia de evaluar el impacto en la vida diaria más que la conducta en sí misma.

Límites éticos en la veterinaria

El fenómeno ha llegado al ámbito veterinario, donde algunos profesionales han sido consultados por personas que buscan atención como si fueran animales. Alejandra Hernández, médica veterinaria, explica que no pueden atender a humanos. "Atendemos perros, gatos y otras especies; tratar a humanos rompería barreras éticas y legales", afirma.

Mariana Hernández, MVZ especializada en etología, añade que existen límites claros. "Por ética y ley, no podemos tratarlos, ya que no están reconocidos como especies domésticas". Además, alerta sobre riesgos al interactuar con animales reales. "Hubo un caso donde un perro mordió a un therian por diferencias en lenguaje corporal, lo que puede derivar en accidentes o maltrato animal", relata, destacando la necesidad de precaución.

Escucha y acompañamiento clave

Los expertos coinciden en que el problema no radica en identificarse con un animal, sino en perder el contacto con la realidad o afectar la vida cotidiana. Mariana Hernández enfatiza: "Reconocer que buscar interacción con animales reales puede volverse una cuestión de maltrato es crucial".

La recomendación principal es la escucha activa por parte de padres y tutores. El acompañamiento profesional solo se considera necesario cuando hay deterioro funcional o confusión persistente entre fantasía y realidad, asegurando un enfoque basado en el bienestar integral.